Manten lo primero, primero.
Planes y estrategias de negocio a 10 y 5 años, planes anuales de trabajo y programas de trimestrales que te llevan a su vez a los objetivos del mes, los proyectos de la semana y finalmente a la lista de pendientes y tareas que tienes que realizar cada día.
“Lo que no está en la agenda, simplemente no se implementa” dicen algunos expertos en administración.
Pero “¿Y cómo le hago para asegurarme de no salirme del plan y hacer todo lo que tengo que hacer?”, fue la pregunta que hoy alguien conmigo compartió.
Una pregunta que seguramente todos nos hacemos al día, por lo menos una vez y que me llevó a recordar un pasaje del libro“Monday Morning Mentoring”de David Cottrell, en el que el autor sostiene que para ser un líder eficiente y eficaz, uno tiene que mantener siempre lo primero en primer lugar.
Por supuesto distintas técnicas y metodologías para administrar el flujo de trabajo existen ya; desde calendarios y agendas, impresas y digitales, donde enlistamos todos los pendientes y tareas por hacer, hasta hojas de tiempo donde resumimos las actividades que hemos realizado ya.
Pero esto me resulta totalmente insuficiente ya.
Porque hacerse el ocupado es muy fácil y, con relativa sencillez, todos los días podríamos hacernos de una intensa lista de pendientes y urgentes que resolver si ni siquiera tenernos que esforzar; bastaría con decirle que sí a cada persona que cruza por nuestro lugar de trabajo interrumpiendo y pidiéndonos algo más.
“No hay cosa más inútil que hacer eficientemente aquello que no tenemos por qué hacer”.
Por eso la enorme importancia de saber qué es para nosotros lo que ocupa ese primerísimo lugar y que debe servir como guía para todo lo demás.
En la mayoría de las organizaciones, a esta guía le llaman misión. En el caso de las personas podríamos llamarle visión, principios o valor.
Y así cada cosa que hagamos, nuestros estudios, nuestro trabajo, cada acción debería de estar guiada por esa principal razón.
El trabajo que elijamos, los hobbies que escojamos, las actividades que hagamos, todas debiesen estar amarradas a esta razón; así, cualquier otra cosa, por importante o urgente que parezca, si no está ligada con esta razón principal, no necesariamente lo será.
De modo que la pregunta que queda ahora es: Para ti ¿Cuál es tu principal razón?
Es tu reflejo el que estás mirando.
Una de las cosas que más disfruto de mi trabajo al dar conferencias y talleres, es la oportunidad de aprender de los demás.
Verán, para algunos parecería que quienes estamos al frente hablándole al público somos los que estamos ahí para enseñar; pero en realidad, además de asistir para compartir lo poco que sabemos , estamos ahí también para aprender, para conocer otros puntos de vista, nuevas ideas y hasta para recordar algunas de las cosas que a veces parecemos olvidar.
Y este fue el caso de lo que sucedió el Sábado pasado durante mi participación en Merkado 2009 de AcaClub, en Acapulco. Justo al término de la charla, durante el espacio de preguntas y respuestas fue que uno de los asistentes, con su pregunta, me recordó que todo lo que hacemos en nuestra vida, absolutamente todo, deja una huella de quien somos; en otras palabras es un reflejo de nosotros.
Les cuento, esta persona, un estudiante de mercadotecnia, me hizo una pregunta que probablemente muchos se han hecho ya: “¿Qué pasa con tanto contenido “light” o “rápido” que puedo consultar y copiar sin problemas? ya no tengo que leer ni investigar para hace un trabajo, todo lo puedo bajar de Internet, no leo más libros sino los “reviews” de otros quienes sí leyeron el libro y lo que yo escribo son “tonterías” en Twitter y otras redes. ¿Qué van a hacer para evitar que la era de la conversación como tu le llamaste, no se convierta el año próximo en la era de Bob Esponja?”
Entonces, la primer respuesta que vino a mi mente y saltó de mi boca fue explicarle como hace quince años, cuando estudiaba yo la carrera de comunicación, la pregunta que se planteaba en ese entonces era que se debía hacer respecto al alto contenido bélico y erótico que se distribuía en los medios masivos; y la respuesta era tan pasiva como la acción que se proponía: “Apaga la tele o cámbiale de canal”. ¿Solucionaba el problema? No, pero por lo menos daba una salida fácil a quien lo necesitaba hacer.
Sin embargo, le dije al personaje en cuestión, hoy los medios interactivos nos permiten ser muchísimo más activos que los medios como la televisión. Hoy, no nos tenemos que conformar con un simple “aprieta el botón de off”. Hoy nosotros mismos podemos asegurarnos, no solo de consumir solo el contenido que creemos es de suficiente calidad para nosotros mismos y ser mucho más selectivos al respecto, sino que también podemos o debemos, mejor dicho, contribuir a la generación de contenido de gran valor, para nosotros y para los demás.
Hoy los medios digitales nos abren la puerta a una real conversación y a una auténtica interacción. Hoy uno no necesita de una gran editorial para ser un autor publicado, basta con decidirse a escribir y compartir a través de plataformas como Blogger o WordPress. Tampoco uno requiere de un canal de televisión para producir y distribuir sus videos, es suficiente armarse con una sencilla cámara de video y un canal de usuario en YouTube para compartir con millones de personas lo que hacemos. Y por supuesto, hoy no es indispensable contar con una estación de radio, simplemente podemos usar plataformas como Audacity o Shoutcast para crear nuestro propio podcast o un programa en vivo también.
Pero sobre todo, hoy no tenemos que consumir el contenido que solo unos deciden distribuir o imponer sobre los demás. Hoy podemos elegir lo que queremos ver, cuando lo queremos hacer y en donde lo preferimos consumir.
De modo que hoy no se vale quejarse de lo que hacen los demás. No es válido decir “¿Qué van a hacer los demás?” porque hoy más que nunca la responsabilidad y la capacidad de escoger, de colaborar y contribuir está en nuestras manos.
Así que la próxima vez que pienses que el único contenido que tienes hoy es el de Bob Esponja, recuera que lo que ves, es un reflejo de lo que tú mismo haz creado.

5 Grandes lecciones de una gran persona.
“Nos ganamos la vida con lo que recibimos, pero nos hacemos una vida con lo que damos”, decía Sir Winston Churchill.
Y la semana pasada pudimos conocer en persona a alguien que definitivamente ha hecho una ¡Enorme vida!
Vinton Cerf, conocido como uno de los co-inventores de Internet y su arquitectura y creador de los protocolos TCP/IP (para quienes no hayan escuchado estos últimos jamás, básicamente la razón por la que en estos momentos estén conectados leyendo este blog), estuvo de visita en la Ciudad de México la semana pasada, compartiendo sus puntos de vista, opiniones y por supuesto conocimiento con organizaciones gubernamentales, iniciativa privada, medios y estudiantes.
Y aunque sería interesantísimo resumir sus puntos de vista respecto al desarrollo del ecosistema de Internet en México, el mundo y hasta en el espacio (sí, este señor ya se encargó de desarrollar las conexiones del Internet interplanetario), he preferido dejar eso para otros medios que hacen un gran trabajo al hablar de eso y enfocarme a comentar 5 grandes lecciones de vida que Vinton Cerf con nosotros durante su visita y que son de absoluta importancia para el desarrollo de nuestra marca personal y profesional:
1. A pesar de todos tus logros, nunca olvides ser humilde y sencillo.
Si tuviese que elegir solo un rasgo que destacar de este señor, sería su sencillez y humildad.
Este señor, es un personaje que hace más de 40 años hizo historia. En las facultades de ingeniería, tecnologías de la información y sistemas lo estudian ya desde hace décadas y nuestros hijos lo estudiarán cuando lleven la materia de historia universal, junto con personajes como Alva Edisson, Graham Bell y otros más; y sin embargo se conduce con la simplicidad y gracia de un maestro que busca ayudar a sus estudiantes compartiéndoles lo que sabe.
2. Se consciente de tu entorno y mantente alerta a las oportunidades que la vida te trae.
¿Cuántas oportunidades no habremos dejado pasar ya por despreciar o minimizar nuestro trabajo? Vint nos compartió: “Fui muy afortunado por estar en el lugar correcto en el momento preciso y ser el programador del “Network Measurement Center en UCLA”, lo que lo llevo a ser, en tiempo, el creador del protocolo TCP/IP.
3. Aprende a tomar riesgos aun cuando creas que no podrás.
Seamos francos ¿Cuántas veces hemos dejado de hacer algo porque estamos convencidos de que no va a funcionar? Vint nos cuenta como aprendió a “Tomar el camino más arriesgado y como este fue siempre el más interesante”.
4. Rodéate de gente que te rete a ser mejor, no te quedes con un simple “no se puede hacer algo” porque ya lo intentaste una vez y rodéate de las personas que te pueden impulsar a intentarlo una vez más.
5. Aprecia y agradece poder servir a los demás.
Esta fue, después de la sencillez con que se comporta, la lección más importante para mí.
Deja de quejarte porque tu trabajo no es lo que esperabas, porque es aburrido o muy difícil, porque tienes clientes malos que no te entienden o por las razones que quieras inventar.
La realidad es que todos, deberíamos estar agradecidos de poder servir a los demás y apreciar, como Vint Cerf, la oportunidad de hacerlo.
Quisiera poder resumir todo los puntos que Vint Cerf compartió con nosotros hace unos días, pero tal vez no le haría suficiente justicia, así que mejor los dejo con esta nueva conversación con Vinton Cerf, una gran persona agradecida por poder servir a los demás.
7 simples pasos para llevar a tu equipo de “tener que” a “querer” trabajar contigo.
Ser la cabeza de un equipo de trabajo puede resultar ser una posición de mucha soledad, y entre mayor el título, más grande el aislamiento también.
Sin embargo cada vez que lo pienso, me convenzo aún más de que esa situación no es provocada por nadie más que por el propio titular de dicha posición y que, por esta misma razón, se puede convertir por completo si estamos auténticamente dispuestos a hacer algunos ajustes en nuestra conducta para dejar de ser directores y convertirnos en líderes:
- Entender que no trabajamos para quedar bien con nuestro jefe inmediato y que de la misma manera, nuestro equipo no trabaja para quedar bien con nosotros, sino que todos trabajamos para la misma organización y que, antes de buscar hacer lo popular con nuestros jefes y compañeros, tenemos que hacer lo que sabemos que es lo correcto para la compañía, para la industria a la que pertenecemos y para la sociedad en la que vivimos.
- Dejar de imponer, por la fuerza de la autoridad formal de un título, nuestro punto de vista sobre el de los demás , para comenzar a respetar los puntos de vista de todos quienes colaboran con nosotros; y no hacer distingos ni desaires a aquellos que no concuerdan con el nuestro. En todo caso, tendríamos que preguntarnos qué hemos hecho para convencerles de nuestra visión o incluso si nuestra visión en verdad es la correcta.
- Dejar la arrogancia y las poses de lado y empezar a tratar a todos con respeto y humildad. Ser la cabeza de un grupo, no te hace superior a los miembros de tu equipo, tampoco quiere decir que eres quien más sabe de todo, ni mucho menos que el resto no está a tu nivel. Por el contrario, un verdadero líder sabe que es el quien tiene que subir a la altura de sus colaboradores, rodeándose de gente talentosa y experimentada que, juntos y bien coordinados, pueden llevar a la organización a esos grandes objetivos que se ha trazado.
- Dejar de manejar la información y las situaciones a como convengan a tus intereses personales, para respetar los acuerdos previos y honrar las promesas de la organización, aun si no fuiste tú quien las hizo en un principio.
- Dejar de imponer tu manera de hacer las cosas y romper con tus paradigmas para darle espacio a la propuesta de trabajo de los miembros de tu equipo. Aprender a reconocer las fortalezas de cada miembro del equipo y entender como estas pueden ser puestas en práctica para favorecer al equipo completo, es una habilidad básica que todo líder debe desarrollar.
- Dejar de invadir el espacio y el tiempo personal de tu equipo con mensajes y llamadas en fin de semana, vacaciones, incapacidad médica o días personales. Pocas cosas dicen “no me importa lo que estés haciendo” como un correo electrónico en domingo en la noche pidiendo información.
- Dejar de manejar a tu staff desde la burbuja de tu oficina para comenzar a involucrarte de verdad con tu equipo y saber qué es lo que cada quien necesita hacer, dentro y fuera de la compañía, para cumplir con los objetivos que se han acordado
Pon en práctica estos simples ajustes y verás como la gente deja de trabajar contigo porque eres el jefe que les tocó, para comenzar a colaborar contigo porque eres el líder al que ellos decidieron seguir y apoyar.
Lo bueno, lo no tanto y lo que esperamos de los próximos Effie en México.
Esta semana tuve la oportunidad de asistir a la entrega de los premios Effie México 2009, celebrados por la Asociación Mexicana de Agencias de Publicidad (AMAP) y que durante los últimos diez años ha premiado a las más destacadas, pero sobre todo efectivas, campañas de publicidad en nuestro país.
- Además de la gran convocatoria. Impresionante ver reunidos en un solo lugar a los principales realizadores de prácticamente toda la comunicación comercial que vemos todos los días en México. Directores creativos, Gerentes de Marca, Directores de cuenta y Directores de Mercadotecnia y otros tantos reunidos para conocer y, en algunos casos, recibir el reconocimiento por su esfuerzo y dedicación a estas disciplinas.
- Por supuesto la oportunidad de ver a muchos viejos y nuevos amigos y saber que la mayoría de ellos estaban ahí pues sus campañas estaban nominadas a ganar.
- Por otro lado, la noticias de la próxima publicación de un libro conmemorativo de los 10 años de Effie en México, que contendrá los casos que durante todo este tiempo han recibido un Effie de oro.
- Ver como el evento cada año tiene una mejor producción y se vuelve más atractivo para todos los que vivimos de la industria de la publicidad en nuestro país.
- El espíritu de competencia que parece haber rebasado por mucho al de colaboración e integración de una sola industria.
Siendo totalmente sincero me pareció un tanto raro ver como todo los asistentes se agrupaban en mesas solamente conformados por los miembros de una sola agencia y como solo aplaudían a la nominación o entrega de un premio para su propia organización, pero jamás para los demás.
¿Qué no estábamos todos ahí para celebrar lo mejor de las campañas de publicidad, aún cuando las más destacadas no fueran las propias? - De 31 premios entregados en la noche, solamente dos casos mostraron tener un fuerte componente de marketing digital, solo uno de estos ganó y ganó un plata.
Lo cual habla del desentendimiento que sigue existiendo dentro de la industria por realmente impulsar esta disciplina, no como una emergente o una moda especial por la que tenemos que estar, sino porque es una realidad que se trata de una evolución clara en la manera de hacer comunicación.
Lo que esperamos del próximo año:
- A decir verdad, no quisiera ver un premio especial a las mejores campañas digitales.
Esto sería un gran error que ya muchos hemos cometido en el pasado y del que hemos aprendido.
En su lugar, en lo personal, quisiera ver un testimonio de la integración de las campañas, ya no solo con los medios digitales tradicionales, ni con los medios sociales o los motores de búsqueda y plataformas de rich media; sino con una integración de prácticas de medición off-line con las herramientas de web analytics. - Una industria más integrada, más cercana, con menos ganas de ganar y más ganas de aportar.

¿Y ustedes qué esperan para los Effie del próximo año?
Atrévete a ser.
¿Y si no funciona? ¿Si se acaba el dinero? ¿Qué van a pensar los otros de mí? ¿No estaré muy viejo para eso? ¿No seré demasiado joven? ¿Qué tal si no es el lugar correcto? ¿Y si no estoy bien preparado?
Todas estas preguntas, algunos temores, uno que otro crítico, experiencias pasadas e historias de otros me vinieron a la mente mientras escuchaba a un viejo amigo quien se abría de capa para compartirme su frustración y preocupación respecto a qué camino tomar en su carrera profesional.
Y mientras pensaba yo como podría ayudarlo, recordaba la manera en que siempre ponemos toda nuestra atención en todas las razones por las que no deberíamos de dar ese importante paso para nuestra vida.
No importa si se trata de un movimiento profesional, el inicio de una relación amorosa, un cambio de casa o un proyecto de salud; típicamente nuestra atención la centramos en el por qué no tomar la decisión; y claro, no es de sorprenderse entonces que nunca vayamos adelante con nuestro tan pendiente plan.
Incluso hasta en los casos donde tenemos todo listo y todo, absolutamente todo, prueba estar a nuestro favor, de alguna extraña manera, la típica y absurda pregunta de “¿Y si me equivoco?” llega a convencernos de que no es el momento correcto para independizarnos profesionalmente, para formar un hogar, realizar ese esperado viaje o iniciarnos en ese nuevo hobby que tanto anhelamos.
Razones para dejar de hacer algo siempre sobrarán. Mantenernos en nuestra orilla del océano siempre resultará incómodamente confortable y aquel viejo dicho que va “Si no está roto no lo arregles” seguirá siendo un gran pretexto para no atrevernos a crecer.
Pero ¿Y qué si nos equivocamos? ¿Y qué si las circunstancias no eran las mejores? La realidad es que nunca lo serán. El tiempo ideal para cambiar de trabajo, abrir nuestro propio negocio, mudarnos de ciudad, etc. solamente lo podemos hacer nosotros mismos.
Las únicas personas con la capacidad de crear las mejores circunstancias posibles para dar ese anhelado paso, somos nosotros. Solo nosotros podemos decidir y actuar.
¡Apresúrate a equivocarte!
¿Temes no estar listo para dar ese paso? Prepárate.
Ten claro qué quieres de tu vida, mantén una visión clara de a dónde quieres llegar. Traza tu camino, visualiza cada paso de este, piensa en cada escalón y en los retos que puedes desde ya prever.
Si se trata de un cambio de carrera, estudia y desarrolla las habilidades y conocimientos que necesitarás; si se trata de tu independencia profesional genera y ahorra los fondos financieros que requieres en tanto continuas preparándote y aprendiendo.
Si se trata de un nuevo deporte, acondiciónate. Si se trata de un viaje, aprende lo básico de tu destino.
Prepárate y se flexible, entiende que retos y contratiempos siempre habrán.
Pregúntate a ti mismo ¿Qué es lo peor que puede pasar si me equivoco? Seguro verás que la respuesta no es tan grave como podrías imaginártelo.
¡Prepárate, se flexible y atrévete!
Porque definitivamente el más grande error que podemos cometer es dejar de hacer y no atrevernos a ser.
Escoge tus habas.
“El pasto del vecino siempre es más verde” es una frase muy conocida en todo el mundo pues es algo que escuchamos y expresamos también con mucha frecuencia.
Vemos como es la vida de otros, su familia, su casa, su trabajo, su puesto, su sueldo, su horario, su jefe, sus beneficios y que tan bien se la pasan haciendo lo que hacen; pensamos en secreto o no tan secreto “como quisiera tener lo que el otro tiene” y olvidamos y dejamos de lado lo bien que estamos nosotros mismos, hasta que alguien más nos hace saber que “nuestro pasto, es más verde que el suyo” y así la historio se repite y se repite sin parar.
No importa para quién trabajes, a qué te dediques o en donde vivas, es igual.
Si trabajas en una gran empresa global, tú ves la burocracia corporativa mientras otros ven las grandes prestaciones que tienes; si colaboras en una pequeña empresa, tu pones atención en lo limitado de los recursos en tanto otros lo hacen sobre cómo eres prácticamente parte de la dirección; o si trabajas de manera independiente o tienes tu propia empresa, tú piensas en lo complicado que es generar los ingresos a la vez que los demás celebran tu independencia.
La realidad es que, como dice el dicho: “En todos lados se cuecen habas”. No importa en donde labores, con quien lo hagas o que tan exitoso seas, siempre habrá algo, un pequeño detalle, una persona, un proceso o lo que sea, que provoque en ti las ganas de fijarte en el pasto frente a ti.
Entonces ¿Qué es lo que hace la gente que tanto admiramos? Esas personas que parecen tenerlo todo y a quienes siempre se les ve sonriendo y nunca quejándose. ¿Realmente su vida es tan perfecta como se ve?
Hace meses leí una frase de Robin Sharma (a quien mucho he citado aquí) que decía que un rasgo de los más grandes atletas, empresarios, artistas, empleados, etc. es que “hacen que lo difícil se vea muy fácil”.Y lo logran por lo que lo trabajan y practican todos los días, y porque entienden que hay cosas que deben de hacer aún cuando no les guste hacerlas, y las hacen sabiendo que es lo que les permitirá llegar a donde quieren. Saben que aunque hay situaciones que preferirían evitar, estas son pasos necesarios para continuar avanzando hasta la meta a la que quieren llegar. No se quejan, conocen lo que es necesario, “escogen sus habas” y continúan trabajando por lo que quieren lograr.
La cosa no está en buscar la vida perfecta. El camino sin piedras no existe y las únicas personas que no tienen ni un solo problema hoy ya no están aquí.
Todos podemos ver verde nuestro propio jardín, pero tenemos que reconocer que también habrá momentos que aunque los queramos evadir, son precisamente esas «habas que se cuecen» en todos lados y que son parte de lo que tenemos que vivir.
Y quién sabe…tal vez estas resulten ser como las habichuelas mágicas de Jack y llevarnos hasta nuestra gallina de los huevos de oro al fin.

Alineación y balanceo.
Lo mismo creo que sucede en los seres humanos. Sabes que es momento de tomar medidas correctivas en tu vida cuando sientes que tu camino está jalando para el lado que no sientes sea el correcto, cuando por el ajetreo y ritmo tan veloz de la vida dejas de vibrar o cuando tu cuerpo o mente comienzan a tener un desgaste (cansancio) más grande de lo “normal”.
Estoy seguro de que todos, en algún momento u otro de nuestras vidas, tal vez hasta en repetidas ocasiones, hemos sentido por lo menos uno de estos tres síntomas. Pero de lo que no estoy tan seguro es con que tanta rapidez reaccionamos y corregimos estos problemas, o más importante aún que tanto “mantenimiento preventivo” nos procuramos a nosotros mismos.
Estamos tan ocupados todos los días, manejando nuestras saturadas agendas, tratando de quedar bien con todo el mundo, buscando el siguiente puesto, el próximo aumento de sueldo, el bono anual, el cierre de contrato, cubrir la cuota del año, el reconocimiento público como profesional destacado; y en la vida personal también tan enfocados a ser el padre del año, la pareja modelo, el gran anfitrión, el consejero y amigo más buscado, etc.
Que dejamos totalmente de lado darnos el tiempo (el mantenimiento) que necesitamos. Entonces viene de nuestro cuerpo, el reclamo. Notamos el desgaste, nos enfermamos: espaldas contracturadas, gripas sin razón, gastritis agudizadas, falta de sueño.
Los proyectos que antes nos llenaban de emoción se convierten en condenas de prisión y dejamos de vibrar. Nos damos cuenta que en algún punto del camino, sin notarlo tomamos una desviación.
Y nos enfrentamos al incómodo y difícil momento de “la decisión”. El punto en el que tenemos que reconocer que debemos parar y reconsiderar nuestra dirección; evaluar si estamos en el camino correcto, llevando el paso que queremos o si solo estamos siendo parte del ruido que envuelve a las masas en la indecisión.
Es momento de tomar nuestro propio balanceo y alineación, y preguntarnos:
- Lo que hago hoy ¿está alineado con los principios e intereses que más valoro yo?
- ¿Qué de todo lo que hago hoy me hace vibrar de emoción?
- ¿Tengo claro a donde quiero llegar y cómo quiero vivir, no en unos años, sino a partir de hoy?
- ¿El camino en el que me encuentro hoy, aunque sea un escalón más, me acerca en esa dirección?
Es tiempo de girar las llantas, realinear la dirección y regular nuestra vibración.

#Hazalgoporalguien
#hazalgoporalguien fue el Hash tag que utilicé durante toda la semana pasada en Twitter y FaceBook para invitar a quienes leyeran mis mensajes a unirse al reto de cada día hacer algo por alguien más sin esperar nada a cambio y solo por el gusto de ayudar.
El propósito inicial fue compartir con otros un llamado a colaborar y ayudar; aunque he de confesar que también una parte de mi quería comprobar dos cosas: por un lado que las redes sociales sí sirven para algo más que jugar y por el otro que aún hay mucha gente con ganas de ayudar a mejorar la vida de los demás.
Pasaron un par de días y dada la respuesta que este reto estaba teniendo, me comprometí a compartir aquí, en De lo Cotidiano, algunas de las cosas que unas personas han hecho por otras más; y como lo prometido es deuda, he aquí 10 de las experiencias compartidas por otros la semana pasada:
- “Hoy mi mamá comprendío que es un podcast, mientras le instalé firefox en su compu”@yellow100
- “Ayudé a mi hermano a buscar y analizar programas de carreras y elija la suya ,ni sabía de la existencia de algunas” @zesy
- “Hace unos días le dimos 1 litro de agua de papaya al cartero deshidratado bajo el sol ardiente de monterrey!” @romeomarquez
- “Podría no parecer mucho, pero me ofrecí e hice la presentación mensual que nadie queremos hacer…mañana me toca presentar” Sergio
- “Yo acabo de regresar de comprar unos cigarros, hubieran visto la cara de la señora de atrás cuando le quite su bolsa de manzanas y se las invité” Gerardo.
- “Le pagué el boleto del metro a una señora que no conocía y cuando me quiso pagar le dije que si quería pagarme hiciera algo similar. No necesariamente pagar el pasaje de alguien más, sino hacer una buena obra e inesperada por alguien más.” @Perliux
- “Yo le dí 50 baros a un wey me limpió el vidirio.” Juan
- “Hoy –alguien- fue el planeta, ahorré agua y mantuve apagadas las luces que no uso. Se los recomiendo como práctica común.” Angélica
- “Hicimos una definición de carrera por una persona que tenía rato esperando una oportunidad.” @alextovarluna
- “Recomendé a una amiga en tres trabajos.” Engel
¿Lo ven? Cosas sencillas, espontáneas, fáciles de realizar pero sobre todo cosas que solo buscan hacer algo por alguien más sin esperar nada a cambio más que saber que has ayudado a esa persona a estar mejor de lo que estaba cuando la encontraste. Y, en realidad, no necesitamos momentos especiales, recursos exagerados, ni hazañas extraordinarias para ayudar en algo; por el contrario, oportunidades para ayudar siempre existirán, momentos para colaborar siempre habrán y personas que apoyar siempre ahí estarán.
La única pregunta que nos tenemos que plantear es: ¿Qué tan dispuestos estamos a tomar unos minutos de nuestro tiempo para buscar la simple manera de ayudar a alguien más? por alguien más sin esperar nada a cambio más que saber que has ayudado a esa persona a estar mejor de lo que estaba cuando la encontraste. Y, en realidad, no necesitamos momentos especiales, recursos exagerados, ni hazañas extraordinarias para ayudar en algo; por el contrario, oportunidades para ayudar siempre existirán, momentos para colaborar siempre habrán y personas que apoyar siempre ahí estarán.


