Una cosa importante que entender sobre la ley de la reciprocidad.
Seguro que lo habrás escuchado, de una u otra forma, pero lo has hecho. En dichos como “Haz el bien sin mirar a quien”, “al que bien se porta, bien le va”, “El que mata a hierro, a hierro muere”, “Uno cosecha siempre lo que sembró”, etc. La ley de la reciprocidad que básicamente en términos físicos establece que “A toda acción corresponde una reacción”.
Pero esta ley, como bien lo sugieren estos dichos, no solo opera en el plano físico de las cosas, es decir no solo se encarga de que todo lo que suba tenga que bajar, sino que actúa directamente sobre nuestras acciones y comportamiento cotidiano.
Por eso es que siempre que alguien hace algún favor para alguien más, aun cuando esto no se discuta directamente, el favorecedor siempre quedará esperando en silencio a que en algún momento el favorecido le regrese el favor; de modo que el “hoy por ti mañana por mí” queda siempre latente en toda relación. Aunque he de decir que creo que aquí está escondido un error básico que hay que entender.
Claro que hay que ayudar a todos y por supuesto que todos siempre necesitaremos ayuda de otros. Por supuesto que si ayudas a distintas personas a ser exitosas en su trabajo, en su relación o en cualquier otro aspecto de su vida, por lo menos una de todas esas personas en algún momento te regresará el favor; pero por ningún motivo debe ser esto la razón atrás de tu intención de ayudar.
La ley de la reciprocidad no funciona en ese sentido. No puedes esperar tener favores especiales de alguien o de la vida a cambio de haber ayudado a alguien más.
La ley de la reciprocidad, desde mi punto de vista, funciona al revés: estás ayudando a otros en respuesta a todos los favores y bendiciones que la vida te ha dado ya.
Estás ayudando a otros, no para que alguien más te ayude a ti; esa ayuda la tienes ya de igual manera. Estás ayudando a otros porque desde antes la vida te ha regalado el favor o en otras palabras la gran bendición de estar en una posición en la que puedes precisamente hacer eso: ayudar.
Así que la próxima vez que tengas oportunidad de ayudar a alguien más, deja de lado la idea de qué podrás obtener algo a cambio y en su lugar agradece todas las bendiciones que tienes ya; porque gracias a ellas estás en condiciones de ayudar.
El poder de las decisiones
Todos lo hacemos todos los días, es algo que nos viene de manera natural. Tan natural de hecho que a veces ni nos damos cuenta de la importancia que tiene hacerlo y lo hacemos con desden, sin cuidado, sin pensar, como si fuera algo automático y sin consecuencias. ¿A qué me refiero? A tomar decisiones.
Claro que hay algunas decisiones que tomamos dándonos el tiempo para pensar y recapacitar al respecto, a veces hasta pedimos consejos o suplicamos porque alguien más tome la decisión por nosotros; pero este tipo de decisiones, las que sabemos conscientemente que pueden cambiar nuestras vidas, son las que menos tenemos que hacer en la vida.
Sin embargo hay otro tipo de decisiones, las cotidianas, que hacemos sin cuidado, pensando que, porque son cosas del día a día, no afectarán nuestra vida y he ahí el error.
Verán, toda decisión que tomamos, sea una de vida o muerte o una cotidiana, impactará en una manera u otra el resto de nuestra vida. Y la cosa con las decisiones es que no importa si la decisión fue la correcta o la equivocada, todos sin excepción, tenemos que vivir con las consecuencias de lo decidimos.
He aquí un ejemplo: Hace unos días estuve hospitalizado por casi una semana completa debido a un par de trombos que se generaron mi pierna derecha. Hoy, ya en casa, sano, estable y recuperándome he hecho un recuento de las decisiones correctas y equivocadas que me llevaron hasta aquí:
Decisión incorrecta num. 1: Descuidar mi peso y permitirme engordar tanto que mi sobre pesos se convirtió en el principal factor generador del problema que tuve.
Decisión correcta num. 1: Haber dejado de fumar hace ya 8 años y casi no tomar bebidas alcohólicas ni refrescos, lo cual ayudo a que la trombosis no se complicara más. ¡Mis venas y organos están muy saludables!
Decisión incorrecta num. 2: No haber hecho lo mismo con los postres y dulces y decidir que en cada comida, no importando si era desayuno, comida, cena o hastas botana, había que tener postre. Esto fue lo que me hizo ganar tanto sobre peso.
Decisión correcta num. 2: Haber comenzado una dieta hace meses lo que me ayudó a haber perdido 9 kilos ya. Aún me faltan muchos más, pero no quiero pensar como me pudo haber ido si tuviera estos 9 kilos más todavía.
Decisión correcta num 3: Haber comenzado a tomar clases de TaiChi hace un mes y medio y comenzar a practicar un deporte nuevamente.
Decisión incorrecta num. 3: No haber tomado en serio el dolor de mi pierna, pensando que era un “estirón” por la última clase de TaiChi y haber viajado de México a Miami y de regreso en un lapso de 48 horas. Ya los trombos se habían formado.
Decisión correcta num. 4: haber elegido ir al hospital a que checaran mi pierna, en lugar de ir a ver al médico del deporte que típicamente veo. En palabras de los doctores “esta fue la mejor decisión que he hecho en los últimos meses” pues de no haberlo hecho así y en ese momento, el problema pudo haberse convertido en algo muchísimo más grave y delicado.
¿Cómo llegué a esta última decisión? Llámenlo instinto, miedo, casualidad, suerte, experiencias previas o una combinación de todo lo anterior. No lo se con exactitud.
Lo que sí se es que todo esto me ha hecho recordar lo importante que es estar consciente de todas y cada una de las decisiones que todos los días tomamos.
No importa si se tratan de decisiones que cambian nuestras vidas o solo decisiones cotidianas como la ruta al trabajo que tomaremos hoy, todas pueden tener enormes consecuencias con las que tendremos que vivir después.
Por suerte también podemos decidir como tomar las cosas, negativa o positivamente, con enojo y tristeza o alegría y ánimo; y también podemos decidir cambiar el transcurso de las cosas, cambiar de parecer, corregir el camino, tomar nuevas acciones y seguir adelante.
Y lo mejor de todo es que todo esto está en nuestro poder.
Así que la próxima vez que tengan que tomar una decisión, por simple o complicada que sea, no olviden:
- Estar consciente del contexto en el que se encuentran y las consecuencias que pueden resultar de sus decisiones. Entre mayor conocimiento o entendimiento tenemos, mejores decisiones tomamos.
- No dejar que nadie decida por ustedes. Puede que el resultado afecte a otras personas a su alrededor, pero a final de cuentas las únicas personas que van a tener que vivir 100% con el resultado de su decisión (o falta de esta) serán ustedes y nadie más. Sean responsable y tomen sus propias decisiones.
- No tener miedo de decidir. Recuerden, siempre podemos cambiar de opinión, pero eso también será su decisión.

¿Qué tan buen socio eres?
Seguramente lo has escuchado antes o talvez hasta lo hayas mencionado tú mismo, y probablemente en más de una ocasión. Especialmente si trabajas directamente con clientes, con proveedores o fuerzas de ventas y distribuidores.
Es esa bella, simple, corta y definitivamente vacía, mal usada y desgastada frase que dice: “No pienses en mi como tu proveedor ó vendedor ó cliente ó distribuidor, veme como tu socio”
¡Vamos, seamos honestos! Sí que lo has dicho ¿o no? Prácticamente toda la gente de negocios que conozco, incluyéndome a mi mismo, hemos utilizado esta frase un sin fin de veces en el momento de buscar cerrar un negocio.
El problema es que tanto hemos usado esta muletilla que ha perdido sentido o peor aún, su significado ha cambiado tanto que, para muchos hoy, escuchar esto de boca de un profesional de las ventas es un signo de alerta que activa un traductor invisible de significados y que te hace escuchar “solo me interesa tu dinero y en tanto me firmes pasaré a ver a mi siguiente “socio” para que me pague un poco más que tu”.
Y por favor no me mal entiendan, no estoy diciendo que no deberíamos enfocarnos en generar ingresos para nuestra empresa; de lo que estoy hablando aquí es del como.
Un verdadero gran socio de negocio no se preocupa solo de cuanto su “socio” le puede generar de ingresos; un socio (sea un cliente, un proveedor o un distribuidor) no es una granja de ganancias ni una fuente interminable de dinero que podemos drenar todo el tiempo.
Tener un socio de negocios exige un gran compromiso de nuestra parte, el compromiso de poner, en la mayoría de las ocasiones los intereses de nuestro socio por encima de los nuestros. Ser un gran socio significa que todo el tiempo estamos buscando que nuestro socio, sus socios y nosotros también, ganemos todos.
Ser un gran socio requiere no solamente que simpaticemos con nuestros clientes y les digamos que «entendemos su sentir», pero que seamos totalmente empáticos con ellos y sintamos sus retos como nuestros, que comprendamos sus objetivos, sus fortalezas, sus oportunidades, sus intereses, etc. y que con base en estos propongamos soluciones que apoyen el cumplimiento de sus metas, aún en las ocasiones en las que hacerlo no genere una ganancia económica inmediata para nosotros.
Porque a la larga, y a la no tan larga también, ser un gran socio tendrá muchos más beneficios para nuestro negocio que solo el cierre de una venta frecuente. Nos dará lealtad, afinidad, comprensión y embajadores de nuestra empresa también.

Mi tema de vida para el 2009.
Más que hacer una lista de propósitos y promesas potencialmente incumplidas y abandonadas a tan solo un mes de hacerlos, en Enero del 2008 hice caso a la propuesta de mis amigos Phil Gerbyshak y Pam Thomas de crear un tema o concepto paraguas bajo el cual guiaría mis acciones durante todo el año. El tema fue: Conectar con la gente. Lo cual significaba ampliar mi red de contactos, establecer nuevas amistades y fortalecer las actuales, empatizar con las personas a mi alrededor, abrirme de mente y corazón para crear grandes relaciones personales y profesionales para compartir y colaborar.
¡Y tengo que decir que funcionó de verdad!
Grandes logros obtuve bajo ese paraguas: participar como co-autor/colaborador del libro The Age of Conversation 2, participar como conferencista en importantes congresos universitarios y empresariales como Adictos a la Publicidad 10 y Enlace Empresarial 2008 (del ITESM), Empresas 2.0 de Dattatec o ser facilitador y asesor para un seminario en Marketing e innovación para The Walt Disney Co. México.
Ahora ha llegado el momento de hacer esta tarea una vez más. Tiempo de reflexionar sobre los logros obtenidos bajo aquella dirección, y los retos que aún faltan por conquistar y, como todo en la vida, evolucionar y dar un paso más.
Así que he aquí mi tema para el 2009 (el mejor año por cierto que hasta ahora habremos tenido).
DLC:M&C
Desarrollo, Liderazgo y Colaboración en Marketing y Comunicación
Lo cual significa para mi trabajar y ayudar al desarrollo de talento y líderes en la industria de la publicidad y la comunicación principalmente, aunque siempre abierto a trabajar con otras áreas también, colaborando con diferentes organizaciones e individuos que al igual que yo estén convencidos de que el más importante recurso de las empresas hoy y siempre somos las personas que con nuestro talento, creatividad, trabajo y entrega hacemos de las compañías para las que laboramos, el éxito que son.
¿Y saben algo? Lo mejor de definir un tema de vida para todo el año, es que no solo nos marcamos un norte muy claro al cual dirigirnos, sino que también podemos asegurarnos de hacer las cosas que más nos gustan y que mejor sabemos hacer, en mi caso cosas como:
- Participar como conferencista (y también como asistente) en importantes eventos, congresos y seminarios sobre comunicación, marketing digital, social media y personal branding entre otros.
- Escribir y compartir mis ideas y las de otros, con la gente que visita este blog y con quienes comparto en mekate.com, Twitter, Facebook, Linked-in, etc.
- Crecer y fortalecer mi red de contactos para poder colaborar con más gente.
- Participar como maestro en escuelas y organizaciones como El Semillero.
- Proveer un gran coaching y asesoría a clientes, amigos y compañeros de trabajo en liderazgo, mercadotecnia digital y comunicación.
Además de ayudarnos a tener claro también cuales son las cosas realmente importantes en nuestra vida, aquellas por las que vale la pena luchar, como nuestra familia, nuestro hogar, nuestra salud y nuestra leyenda personal.
Definir un tema de vida para todo el año, aunque toma tiempo de reflexión y análisis, es más fácil de lo que parece; tan solo es cosa de tener muy claro cual es nuestra gran pasión y vocación; conocer cuales son nuestras grandes fortalezas y áreas de oportunidad y determinar hasta dónde, en base a nuestra pasión y habilidades queremos llegar. Teniendo claro estos factores es muy fácil determinar cual será la bandera que este año nos regirá.
¿Aún no has definido el tuyo? ¡Este es mejor momento para empezar!
Y para calentar motores, tageo e invito a mis amigos: Romeo @romeomarquez, PedrGERMAN @antisubliminal, Rafa @substance_st y Jonathan @jonathanalvarez a compartir también cual es su tema para el 2009.

¡Otro año más con balance muy a favor!
Durante los últimos dos años, en estos días que marcan que el final de un año y el inicio de uno nuevo, he escrito una entrada titulada “Un años más con saldo a favor”, en las que recapitulo y agradezco todas y cada una de las bendiciones que marcaron mi vida ese año.
Y este no puede ser la excepción, porque si ha habido un año con un gran balance a mi favor, definitivamente ha sido este.
¡Así que gracias 2008 por haber sido un gran año, gracias vida por haberme dado un año más con saldo a favor!
Gracias por mi hija hermosa, sana, feliz, alegre y genial.
Gracias por mi esposa bella, sana, feliz y brillante.
Gracias por la luz con la que mis dos princesas iluminan mi vida todos los días.
Gracias por nuestro hogar lleno de luz, amor, armonía, paz, seguridad, abundancia y prosperidad.
Gracias por mi salud.
Gracias por nuestra familia, padres, hermanos, primos, sobrinos y todos los demás.
Gracias por nuestros amigos de toda la vida, cercanos, leales y sanos; y gracias por todos los nuevos amigos también.
Gracias por nuestros trabajos, productivos y honestos, rodeados de gente buena y bien intencionada y en los que además podemos hacer lo que mejor sabemos y más nos gusta hacer.
Gracias por la oportunidad de conectar con tantas personas a través de este blog para compartir con ellos y aprender de ellos también.
Gracias por la oportunidad de colaborar con distintos esfuerzos como el libro Age of Conversation 2, las conferencias y pláticas en congresos, foros y eventos, los seminarios de entrenamiento a empresas y las clases en El Semillero también.
Gracias desde ya 2009 por todas las bendiciones y oportunidades que traes contigo para todos nosotros.
Gracias porque, como dije en la entrada de hace un año:
¡Cada año es mejor!
10 cosas que puedes hacer para no caer en la depresión colectiva que hay
¿Lo has notado? Se siente en el ambiente, se ve en el gesto de las personas, se percibe en su lenguaje corporal. Pareciera que hay una depresión general. La preocupación y el estrés es notorio; en las empresas la presión a sus integrantes es más que evidente: Jefes preocupados por llegar a la cuota del año, y empleados angustiados por conservar su trabajo. En las calles el miedo también hace sus estragos. Y en estos días que fiestas que comienzan, el ambiente festivo es el único ausente.
¡Pero aún así te digo que creo que hay mucho que celebrar! Por eso quise compartir 10 acciones que creo muy útiles para no ser parte de esa colectiva depresión que hay:
1- Haz tu propia lista de gratitud.
Nada nos recuerda tanto todo lo que hay que celebrar en nuestras vidas como enlistar cada una de las cosas por las que deber ser muy agradecidos: nuestros hijos sanos, nuestras familias unidas, sanas y enteras, nuestros hogares seguros, nuestros trabajos, nuestros amigos…en fin cada quien sabrá las bendiciones que tienen en su vida y como las agradecerán.
2- Inicia una dieta libre de noticias.
Esto es algo que en lo personal he puesto en acción prácticamente todo el año ¡Y funciona muy bien! Claro que a veces me pierdo se saber chismes y tragedias de inmediato, pero ¿quién quiere gastar su tiempo en eso en primer lugar? Además, si hay alguna gran noticia que realmente tengan que saber, créanme que se enterarán.
3- Date tiempo de recreación.
Recreación quiere decir volver a crear, y para eso uno necesita dedicar tiempo y espacio al descanso y la distracción; son precisamente estos los que nos ayudarán a pensar mejor.
4- Mírate al espejo y regálate una sonrisa.
¿Alguna vez lo han hecho, mirarse al espejo, hacerse muecas y hablarse a si mismos con voces extrañas? Reírse de uno mismo es clave para no tomarse esta vida tan en serio, dicen por ahí. (Ok, talvez tengo que practicar esto más seguido).
5- Ya que estas en eso sonríele a la gente que te rodea, aún si es por ninguna aparente razón. Inténtalo ya. Pocas cosas son tan contagiosas y producen un inmediato bienestar como la hace recibir una sonrisa de alguien más.
6- Haz algo por alguien espontáneamente.
¿Cuándo fue la última vez que hiciste algo especial por alguien si que te lo pidieran? No tiene que ser algo grande ni ostento, una nota, un café, un dulce o una recomendación. Cuando hacemos algo por alguien más no podemos evitar sentir esa gran satisfacción de realización.
7- No hagas lo que no te gusta solo porque crees que es tu única opción. ¡NO LO ES!
Todos tenemos grandes habilidades y fortalezas que normalmente están ligadas a las cosas que más nos gustan hacer (porque somos muy buenos haciéndolas) así que no pierdas el tiempo haciendo algo que no te apasiona hacer.
8- No comas comida chatarra. No te nutre, solo te engorda y hace sentir inflado y pesado; y cuando nos sentimos pesados no nos queremos mover, y cuando no nos movemos nos sentimos morir. ¿no sería mejor sentirnos ágiles en todo momento? OK ok, esto sí que es algo en lo que necesito trabajar, pero que mejor manera de recordarlo que escribiéndolo y compartiéndolo con ustedes?
9- Aparta una buena parte de tu tiempo para pasarlo con tus seres más queridos. Si no lo haces, no importa que tan importante sea tu trabajo o tus proyectos, todo eso perderá sentido.
10- Cada día al despertar ponte una tarea especial. Define un objetivo o algo que esperar en el día.Puede ser divertirte, conectar con gente nueva, hablar con alguna vieja amistad, comer algún tipo de comida especial, cumplir con una fecha de entrega; lo que sea, pero que sea algo por lo que sepas que vale la pena esperar!
Ahí las tienen, mis 10 sugerencias para evitar se parte de la depresión colectiva de hoy. Seguramente ustedes habrán pensado en muchas otras más, así que por favor, no dejen de compartirla aquí.
¡Continental Airlines $8.06 dólares por persona!
Sí, ocho dólares con seis centavos por persona fue la enorme cantidad que recibimos en forma de cupones de comida, los pasajeros del vuelo 2646 a Houston hace ocho días cuando, por fallas eléctricas, tuvimos que desabordar el avión que estaba a punto a despegar.
Menos del 2% de la cantidad que, por lo menos en mi caso, pagué por los boletos de vuelo redondo a esta ciudad Texana y que fue bonificado como compensación para que, durante la espera de más de 3 horas (adicionales a las 3 que ya habíamos esperado) pudiéramos comer algo en el restaurante de su elección, no de la nuestra, y en el que por cierto el alimento más barato costaba ciento dos pesos versus los 105 del valor del cupón.
No es que me queje. De hecho estoy profundamente agradecido con el capitán del avión quien responsablemente tomó la decisión de no despegar ante el desperfecto que presentaba la aeronave. ¡Muchas gracias capitán!
Pero a los responsables de sus operaciones en tierra les tengo que preguntar: ¿Cuál es para ustedes el valor real de un pasajero o cliente leal? ¿En verdad valemos menos del 2% de lo que nos cobran?
¿No hubiese sido mucho mejor ayudar a los pasajeros que ahora estábamos frente al problema de encontrar otro vuelo a:
1- Tener un lugar especial al cual recurrir para poder ser re-documentados en el próximo vuelo, sin la necesidad de hacernos salir de la terminal para ir hasta los mostradores exteriores de documentación.
2- Transferir nuestro equipaje de un avión a otro sin obligarnos a tener que ir a las bandas por nuestras maletas, pasar aduana sin ninguna razón y tener que re-documentar.
3- Darnos un lugar donde esperar cómodamente el próximo vuelo en lugar de darnos un cupón con el que no se puede cubrir el total de la cuenta del restaurante que ustedes mismos eligieron?
Y no puedo evitar preguntarles a ustedes amigos míos ¿cuánto valoran a sus clientes? Cuando tienen alguna falla por razones fortuitas ¿buscan agregar un valor adicional a sus clientes, que realmente les envíen un mensaje de “realmente lo siento, me preocupa tu satisfacción y tu negocio vale mucho para mi” o solo les dan un parche en forma cupón?
Verán muchas veces las empresas creemos que con dar un reembolso de alguna determinada cantidad, a veces incluso hasta del 100% de lo pagado por el cliente, es suficiente para absolver nuestra falta, pero no lo es así.
Devolver lo cobrado tan solo es lo justo, lo mínimo esperado. Si en verdad queremos obtener un cliente leal que continúe trayendo su negocio al nuestro, tenemos que enfocarnos también en proveerle de una gran experiencia, de un servicio sin igual que le deje saber que aún a pesar de todo, incluso de nuestros errores, siempre buscaremos ir más allá de su satisfacción.
Así que los deja con esta pregunta una vez más ¿para ustedes cuál es el valor real de sus clientes?
Pics of the week!
Como siempre, aquí publico algunas fotos de las pláticas y conferencias que más recientemente he dado, en esta ocasión en DDB México, Amipci y una conferencia especial para UNITEC.
¡Chécalas, talvez te encuentres en una de ellas!
¿Urgentes?
¿Alguna vez han reportado alguna emergencia o accidente, un choque, una fuga de gas o algo que requiera ser tratado con urgencia? Seguramente para reportarlo llamaron al 060 en México o al famoso 911 en Estados Unidos y otros países. Dudo muchísimo que hayan reportado la volcadura de un carro por e-mail ¿correcto?
Entonces pregunto: ¿Por qué hay gente que manda correos electrónicos diciendo que es “urgente” que les respondan?
El e-mail no es una herramienta para reportar urgencias, de hecho, hace un muy pobre trabajo con las emergencias. El e-mail es una excelente herramienta para documentar acuerdos y enviar correspondencia importante, que no es lo mismo que urgente.
Y es que ¿Cuántas veces han recibido algún mensaje por correo electrónico pidiendo atención “urgente”? O ¿En cuántas ocasiones un miembro de su equipo les responde con el famoso “ya le envíe un e-mail con carácter de “urgente” al cliente o al proveedor o al director de otra área o a quien sea? O peor aún ¿cuántos e-mails no han enviado ustedes mismos en calidad de “urgente”?
Si requieren atención urgente, si necesitan una respuesta inmediata, no envíen un e-mail. Levanten el teléfono y llamen a la persona de la que requieren respuesta; y si ambos trabajan en la misma empresa y en las mismas oficinas, levántense de su lugar, caminen unos metros y busquen a dicha persona.
“¿Pero que hay de las personas que tienen blackberry o algún otro smart phone en el que puede recibir y responder sus mails?”, Talvez estén pensando algunos de ustedes…
Les tengo una mala noticia: estos útiles aparatitos no son ni una correa ni un radio localizador que como por arte de magia logran que sus usuarios respondan automática e inmediatamente a aquellos mails “urgentes” que envían; más bien son una herramienta que le permite a sus usuarios poder leer y responder sus mensajes en el momento que más conveniente les es y desde cualquier lugar. En otras palabras, están hechos para servirle al dueño del aparato, no a quienes les mandan los mails.
Lo cual no debería ser ningún problema pues en realidad, no pueden existir los e-mails urgentes, pues usualmente (y sean sinceros y hagan un auto análisis de esto) cuando enviamos un correo diciendo que necesitamos que nos devuelvan una respuesta con “urgencia”, es porque típicamente hemos dejado pasar mucho más tiempo del que debíamos para hacer esa solicitud, convirtiendo nuestro requerimiento, más que en un “urgente”, en un retraso que evidentemente queremos cubrir.
Así que la próxima vez que vayan a enviar un mail “urgente”, antes de hacer clic en enviar, deténganse, tómense un respiro y pregúntense si es o no realmente urgente y si lo es, guarden el mensaje como borrador y no lo envién mas que como confirmación una vez que hayan hablado personalmente con la otra persona para pedir su urgente atención.

Una excelente política que fijar.
Tu las tienes, la empresa para la que trabajas las tiene también, en la escuela de tus hijos igual las tienen, en todo comercio e institución las tienen: Políticas.
Criterios que toda organización ha definido para guiar como debe ser el comportamiento e interacción de los empleados de la misma, tanto con sus colegas, líderes y subordinados, como con sus clientes y proveedores.
Políticas distintas sobre la manera de vestir, horarios de trabajo, solicitud de equipo e insumos, etc. Incluso políticas de cómo deben de conducirse las juntas y reuniones de trabajo.
Pero lo que casi nunca he visto es que tengan una política de “NO a los Assholes” (palabra que uso en Inglés pues la traducción equiparable en Español suena algo agresiva: “Pendejos”).
Sí, una política con la que la organización procure un ambiente libre de “a**holes”, es decir libre de personas que, lejos de contribuir productiva y positivamente, no solo a los resultados numéricos de la empresa, sino también a generar un ambiente agradable de trabajo que ayude a los miembros de la misma a trabajar mejor y con más entusiasmo, desarrollando su potencial personal y profesional; contaminan el ambiente, creando tensiones innecesarias que terminan por contagiar a cada integrante del equipo de manera diferente, pero dejándolos a todos sin las ganas de trabajar.
“A**holes” hay muchos e interactúan con tu equipo todos los días, desgastándolo, cansándolo y dejándolo si ganas de colaborar. Puede tratarse de un director o de un ejecutivo clave, puede ser también algún miembro del equipo que crea que es merecedor a algún trato especial o puede tratarse de un cliente abusivo o un proveedor incumplido.
Pero sea quien sea, el impacto que estas personas pueden tener sobre tu organización puede ser mucho más grande de lo que crees.
De aquí la importancia de que toda empresa, y cada persona ¿por qué no?, establezcamos nuestra propia política de decir no a los “a**holes”. Una política para evitar en la medida de los posible, contratar, comprar y vender servicios o productos de “a**holes” .
Vaya, qué tan importante no será este tema que líderes y pensadores como Guy Kawasaki y Bob Sutton, han dedicado parte de su trabajo al mismo. (Tómate un par de minutos para ver su video).
Claro, sería muy fácil señalar dedos y calificar de manera arbitraria a la gente a nuestro alrededor, pensando que nosotros no somos unos “a**holes”, pero para eso el Profesor de Ingeniería y Ciencia de la Administración de empresas de la Universidad de Standford, Bob Sutton, como parte de su libro “The no Assholes rule” comparte (a través del Blog de Guy) con nosotros un breve examen de 24 sencillas preguntas para identificar si somos o no unos “a**holes certificados”.
Y aunque seguramente ninguno de ustedes saldría como una calificación mayor a 5 puntos (yo saqué 1 por cierto), talvez sí conozcan a alguien quien rompa el record.
A grandes objetivos, pequeños compromisos.
He de confesar que soy muy afortunado. Gracias a mi actual empleo y a las actividades que como Blogger y conferencista he desarrollado en los últimos dos años, he tenido la enorme oportunidad de conectar con muchísimas personas. Gente de distintas organizaciones e industrias, con diferentes tipos de empleo y oficio, de origen y formación muy distinta. Todas pues diferentes, pero la gran mayoría con algo muy en común: GRANDES SUEÑOS.
Todos tienen enormes ambiciones y visiones claras de qué tan alto quieren llegar. Y frecuentemente me han comentado que quieren ser los mejores, los primeros, los estelares: “queremos ser la agencia digital más importante del mercado”, “buscamos ser los primeros en digitalizar totalmente nuestro negocio por completo”, “apuntamos a ser los mejores en ventas”, etc.
Pero con la misma frecuencia me he encontrado el mismo problema: no todos están preparados para cumplir con sus sueños de grandeza.
Por supuesto que muchos sostienen no solo estar hablando, sino estar haciendo las cosas, que necesitan para lograrlos pero ¿lo están en verdad o solo creen que lo están?
Podría contar de varios casos en los que he escuchado a alguien decir que están dispuestos a hacer lo necesario para llegar a ser los mejores, los primeros, los más importantes. Manejando discursos inspiradores y de grandeza que al paso de un par de días quedan dispersos en el aire, olvidados por su equipo, escondidos bajo el tumulto de las tareas y los problemas cotidianos, traspapelados tras las cuotas y las cuentas ó perdidos en la falta de capacidad o experiencia de la gente que se supone habrá de ayudar a obtener sus objetivos.
Por eso, después de meditar cuidadosamente al respecto, he concluido que la mejor respuesta a los GRANDES OBJETIVOS, son los pequeños compromisos.
Dejar de lado los discursos y comenzar a dar pasos pequeños pero seguros hacia nuestras metas.
Se que esto puede resultar más difícil de lo que se dice, así que quise compartir
10 pasos (o compromisos) que creo son clave para comenzar:
- Define muy bien tu intención. Dicen por ahí que tener muy clara tu intención es la mitad del camino pues desde el momento en que lo haces, tu mente comienza a trabajar en encontrar diferentes formas de lograrlo
- Entiende bien tu lugar en el mercado o en tu segmento. Conoce bien cuales son las fortalezas con las que cuentas y las habilidades que necesitarás desarrollar. Asegúrate de que el gran objetivo que te haz planteado sea congruente con la visión y misión de tu organización y la situación de tu mercado.
- Comparte con todos los miembros de tu organización cual es tu sueño y asegúrate de que ellos compartan contigo la misma ambición. Si tu equipo no hace suya tu meta, siempre la pondrán en segundo lugar después de sus propias prioridades.
- Asegúrate de contar con el talento correcto para las tareas y labores que llegar a tu gran meta requerirá. Identifica sus fortalezas y habilidades y ayúdales a desarrollarlas al máximo. Entrénales y dales las herramientas que necesitan. Desarrolla talento o reclútalo también.
- Define los pasos que tu organización tiene que dar para llegar hasta donde quieres llegar. Entiende que si bien muchos pueden ser simultáneos, muchos otros tendrán un orden secuencial.
- Desarrolla una ruta crítica y asigna tiempos para cada pequeño compromiso o paso que los miembros de tu equipo tendrán que dar.
- Revisa con frecuencia su curso, pero no lo hagas todo el tiempo por favor. Asigna momentos específicos para revisar el estatus y verificar su dirección. Entiende que todo camino puede tener sus desviaciones y retos, se flexible y trabaja con cada situación.
- No dejes que la razón de tus grandes metas sea solo hacer dinero. Haz que sea sobre algo más y encuentra la manera de públicamente reconocerle su esfuerzo a aquellas personas que están ayudando a lograr ese gran objetivo. Ayúdales a entender los beneficios que ellos, como empleados, también obtendrán de este gran sueño. He perdido ya la cuenta de cuantas veces he escuchado a los miembros de algunos equipos decir: “Entiendo bien como este proyecto hará ganar mucho dinero a la empresa, ¿pero qué hay de mi? A mi me seguirán pagando exactamente lo mismo, solo que además tendré que aprender nuevas cosas y tener más trabajo”. Déjales ver como esas nuevas habilidades que desarrollarán les ayudará no solo a hacer mejor su trabajo sino a estar mejor preparados para nuevas oportunidades más allá de su empleo actual.
- Repasa en tu mente todos los días aquel gran objetivo que quieres lograr, visualízate y a tu equipo lográndolo cada día. Encuentra la manera de repasarlos cada día con un lema, volviéndolos parte de tu visión, creando un “vision board” que cualquiera pueda fácilmente leer.
- Pero por favor no dejes que tu gran intención y tu pasión se convierta en una obsesión.
Pensándolo bien, lo mejor de esta lista ¡es que la puedes aplicar para tu vida personal también!





