Consejos para un amigo
Una posición muy bien merecida, para la que no pudieron elegir a un mejor candidato, sin embargo una posición nueva al fin para él.
Pudimos conversar durante un buen tiempo a cerca de los retos a los que se enfrentará, pero sobre todo sobre las oportunidades que tiene ahora enfrente; compartimos consejos y recomendaciones y después de esa rica plática me quedé pensando en todos los consejos que me gustaría escuchar a mí…Así que decidí hacer una breve lista de estos para compartir aquí:
1- Conoce tan bien a tu equipo como si fueran tu familia, habrá días en que pases más tiempo con ellos que con tu familia.
2- Esfuérzate por comprender qué es lo que mueve y motiva a cada integrante de tu equipo. Entiende que no a todos les hacen vibrar las mismas cosas y que no todos trabajan solo por hacer dinero. Da un significado a su trabajo todos los días.
3- Convive con ellos, no te encierres en tu oficina, trabaja de la mano con ellos, pero no hagas su trabajo por ellos.
4- Demuestra cuanto respetas a tu equipo dándoles el poder, la responsabilidad, la facultad y el espacio para tomar decisiones e implementar acciones.
5- Festeja sus errores. Haz que no teman a equivocarse, así intentarán siempre hacer algo más.
6- Toma las decisiones correctas por las razones correctas. Busca hacer lo que es correcto para la organización y para tu gente y no lo que crees que sería más popular con tus jefes o tus compañeros.
7- Jamás impongas tu posición, crea una visión alineada con los intereses de la organización, por la que todos trabajen con pasión.
8- Nunca sientas que estás por encima de tu equipo. No son tus em
pleados, en todo caso eres tú quien trabaja para ellos y no al revés.
9- Entiende que no siempre debes tener la razón o ser quien sabe más. Reconoce tus más grandes fortalezas y tus áreas de oportunidad, haz lo mismo con tu equipo y deja que cada quien aporte sus habilidades cubriendo todos los frentes del equipo.
10- No abuses de tu título. El puesto que se muestra en tu tarjeta de presentación no te hace más importante o mejor que los demás. Lo único que quiere decir es que tienes una mayor responsabilidad pues dependes de más personas que los demás.
11- Recuerda, liderazgo se LIDER significa:
Lazo
Incluyente
Dedicado
Entusiasta
Responsable
Todos buenos consejos, pero sin duda alguna uno de los mejores que he escuchado últimamente, fue el que justo mi amigo me dio: “Siempre recuerda que cada día tienes un consejo directivo a quien reportar: tu familia”.

Tu éxito, tu obstáculo.
Sucede. Y sucede con frecuencia. Lo he visto en muchos amigos y compañeros de trabajo y también frente al espejo. Nos entregamos en cuerpo y alma a nuestro trabajo, le dedicamos horas y horas a perfeccionar lo que hacemos, no descansamos hasta que dominamos cada una de las tareas incluidas en nuestro rango de acción. Nos transformamos en especialistas, en expertos, y en algunos casos, hasta en autoridad o punto de referencia.
¡Muy bien! Pero ¿Después que queda?
Por supuesto que no está mal ser exitoso y ser el mejor, por el contrario, siempre hay que esforzarse por destacar en lo que hacemos. Sin embargo, olvidamos que hay muchas otras cosas que también debemos dominar, dentro de las cuales está principalmente controlar la arrogancia que podemos desarrollar a raíz de nuestro propio éxito. Y esto sí que está mal.
Claro que es dulce ser exitoso. Es realmente placentero escuchar cumplidos en reconocimiento a nuestro trabajo y las palabras adulantes de personas que quieren quedar bien con nosotros, pues creen poder beneficiarse de nuestro éxito, de hecho, resultan ser una gran golosina para nuestro ego.
Pero insisto, ¿Después de esas palabras que nos queda?
Una vez que hemos llegado a “nuestra cima” debemos reconocer que tenemos dos opciones, regocijarnos en nuestro éxito, descuidarnos y caer; o bien saber que después de disfrutar por tan solo unos momentos nuestros logros, debemos de fijar un nuevo horizonte y movernos hacia él.
Y para esto, es indispensable comprender que el éxito se presenta en diferentes maneras, y no todo se manifiesta en la acumulación de poder, bienes materiales, dinero o un título nobiliario y que, lo que es importante para unos puede no serlo del todo para otros.
Y debemos darnos tiempo para, con humildad, aprender a identificar nuestras fortalezas y nuestras debilidades.
Necesitamos reconocer que nuestras más grandes fortalezas exacerban nuestras propias carencias también.
Nadie es perfecto. El que seas un gran creativo, no quiere decir necesariamente que seas un gran estratega. El que hagas producciones de enorme calidad, no significa que tu creatividad sea la mejor. Ser un erudito de las matemáticas no te hace bueno para explicarlas y ser un excelente coordinador, no te convierte en un gran líder.
No dejes que tus grandes fortalezas te vuelvan miope ante tus áreas de oportunidad, reconoce de qué pié cojeas y busca reforzarlo rodeándote y asociándote con aquellos que son tan fuertes en tu área de oportunidad, como tú en tu especialidad.
Admite que no lo eres todo, que necesitas de los demás y que tienes que colaborar con ellos. Ábrete a participar con otros y deja que te aporten su experiencia. No siempre tienes que demostrar que tu sabes más.

Picture credit: Redjotter
Alineación y balanceo.
Lo mismo creo que sucede en los seres humanos. Sabes que es momento de tomar medidas correctivas en tu vida cuando sientes que tu camino está jalando para el lado que no sientes sea el correcto, cuando por el ajetreo y ritmo tan veloz de la vida dejas de vibrar o cuando tu cuerpo o mente comienzan a tener un desgaste (cansancio) más grande de lo “normal”.
Estoy seguro de que todos, en algún momento u otro de nuestras vidas, tal vez hasta en repetidas ocasiones, hemos sentido por lo menos uno de estos tres síntomas. Pero de lo que no estoy tan seguro es con que tanta rapidez reaccionamos y corregimos estos problemas, o más importante aún que tanto “mantenimiento preventivo” nos procuramos a nosotros mismos.
Estamos tan ocupados todos los días, manejando nuestras saturadas agendas, tratando de quedar bien con todo el mundo, buscando el siguiente puesto, el próximo aumento de sueldo, el bono anual, el cierre de contrato, cubrir la cuota del año, el reconocimiento público como profesional destacado; y en la vida personal también tan enfocados a ser el padre del año, la pareja modelo, el gran anfitrión, el consejero y amigo más buscado, etc.
Que dejamos totalmente de lado darnos el tiempo (el mantenimiento) que necesitamos. Entonces viene de nuestro cuerpo, el reclamo. Notamos el desgaste, nos enfermamos: espaldas contracturadas, gripas sin razón, gastritis agudizadas, falta de sueño.
Los proyectos que antes nos llenaban de emoción se convierten en condenas de prisión y dejamos de vibrar. Nos damos cuenta que en algún punto del camino, sin notarlo tomamos una desviación.
Y nos enfrentamos al incómodo y difícil momento de “la decisión”. El punto en el que tenemos que reconocer que debemos parar y reconsiderar nuestra dirección; evaluar si estamos en el camino correcto, llevando el paso que queremos o si solo estamos siendo parte del ruido que envuelve a las masas en la indecisión.
Es momento de tomar nuestro propio balanceo y alineación, y preguntarnos:
- Lo que hago hoy ¿está alineado con los principios e intereses que más valoro yo?
- ¿Qué de todo lo que hago hoy me hace vibrar de emoción?
- ¿Tengo claro a donde quiero llegar y cómo quiero vivir, no en unos años, sino a partir de hoy?
- ¿El camino en el que me encuentro hoy, aunque sea un escalón más, me acerca en esa dirección?
Es tiempo de girar las llantas, realinear la dirección y regular nuestra vibración.

#Hazalgoporalguien
#hazalgoporalguien fue el Hash tag que utilicé durante toda la semana pasada en Twitter y FaceBook para invitar a quienes leyeran mis mensajes a unirse al reto de cada día hacer algo por alguien más sin esperar nada a cambio y solo por el gusto de ayudar.
El propósito inicial fue compartir con otros un llamado a colaborar y ayudar; aunque he de confesar que también una parte de mi quería comprobar dos cosas: por un lado que las redes sociales sí sirven para algo más que jugar y por el otro que aún hay mucha gente con ganas de ayudar a mejorar la vida de los demás.
Pasaron un par de días y dada la respuesta que este reto estaba teniendo, me comprometí a compartir aquí, en De lo Cotidiano, algunas de las cosas que unas personas han hecho por otras más; y como lo prometido es deuda, he aquí 10 de las experiencias compartidas por otros la semana pasada:
- “Hoy mi mamá comprendío que es un podcast, mientras le instalé firefox en su compu”@yellow100
- “Ayudé a mi hermano a buscar y analizar programas de carreras y elija la suya ,ni sabía de la existencia de algunas” @zesy
- “Hace unos días le dimos 1 litro de agua de papaya al cartero deshidratado bajo el sol ardiente de monterrey!” @romeomarquez
- “Podría no parecer mucho, pero me ofrecí e hice la presentación mensual que nadie queremos hacer…mañana me toca presentar” Sergio
- “Yo acabo de regresar de comprar unos cigarros, hubieran visto la cara de la señora de atrás cuando le quite su bolsa de manzanas y se las invité” Gerardo.
- “Le pagué el boleto del metro a una señora que no conocía y cuando me quiso pagar le dije que si quería pagarme hiciera algo similar. No necesariamente pagar el pasaje de alguien más, sino hacer una buena obra e inesperada por alguien más.” @Perliux
- “Yo le dí 50 baros a un wey me limpió el vidirio.” Juan
- “Hoy –alguien- fue el planeta, ahorré agua y mantuve apagadas las luces que no uso. Se los recomiendo como práctica común.” Angélica
- “Hicimos una definición de carrera por una persona que tenía rato esperando una oportunidad.” @alextovarluna
- “Recomendé a una amiga en tres trabajos.” Engel
¿Lo ven? Cosas sencillas, espontáneas, fáciles de realizar pero sobre todo cosas que solo buscan hacer algo por alguien más sin esperar nada a cambio más que saber que has ayudado a esa persona a estar mejor de lo que estaba cuando la encontraste. Y, en realidad, no necesitamos momentos especiales, recursos exagerados, ni hazañas extraordinarias para ayudar en algo; por el contrario, oportunidades para ayudar siempre existirán, momentos para colaborar siempre habrán y personas que apoyar siempre ahí estarán.
La única pregunta que nos tenemos que plantear es: ¿Qué tan dispuestos estamos a tomar unos minutos de nuestro tiempo para buscar la simple manera de ayudar a alguien más? por alguien más sin esperar nada a cambio más que saber que has ayudado a esa persona a estar mejor de lo que estaba cuando la encontraste. Y, en realidad, no necesitamos momentos especiales, recursos exagerados, ni hazañas extraordinarias para ayudar en algo; por el contrario, oportunidades para ayudar siempre existirán, momentos para colaborar siempre habrán y personas que apoyar siempre ahí estarán.
3 simples razones por las que nunca debemos dar retroalimentación interpersonal por e-mail.
Si participas en cualquier tipo de institución sea una corporación global, una organización sin fines de lucro, un colegio, una familia o simplemente un grupo de amigos, por lo menos una vez, pero seguramente muchas más, has tenido que dar y recibir retroalimentación sobre tu trabajo, tu desempeño, tu conducta, tus propuestas, tus ideas, de la gente con quien te rodeas o simplemente acerca de si te parece bien o malo algo que está sucediendo.
Sin duda alguna todos, absolutamente todos, damos y recibimos retroalimentación todo el tiempo, pero que lo hagamos con frecuencia no quiere decir que sepamos darla correctamente, ni siquiera si ostentamos roles de alta jerarquía o hayamos tenido algún entrenamiento para hacerlo.
Por eso quise compartir 3 razones por las cuales estoy convencido de que uno jamás debe de proveer retroalimentación personal a nadie por medio del correo electrónico:
- La retroalimentación tiene que ser oportuna y a tiempo. Si el tema por el cual estás dando cierta retroalimentación es tan importante como para que lo estés haciendo, entonces no puedes esperar a que la otra persona reciba, lea y digiera tu mensaje, ni mucho menos asumir que lo va a hacer en el momento que tu le estás enviando ese mensaje.
Si vas a dar retroalimentación o compartir tu punto de vista para ayudar a alguien a mejorar o corregir alguna acción, tienes la obligación de hacerlo cara a cara. - Dicen por ahí que la retroalimentación es un regalo. Un regalo es un presente, así que ¿cómo lo puedes dar si no lo estás? Para dar retroalimentación tienes que estar física y mentalmente presente en el momento y lugar en que lo des.
- Y la razón más importante por la que creo que jamás debemos de dar retroalimentación por e-mail la aprendí del libro de How to Wow de Frances Cole en el que comparte los resultados de una investigación realizada por el Profesor Emérito en Psicología de UCLA Albert Mehrabian que dice que de toda nuestra comunicación interpersonal, solo el 7% de la influencia que ejercemos viene de las palabras que decimos, 38% del tono en el que las decimos y 55% del lenguaje corporal que tenemos mientras las decimos. Y dado que en un correo electrónico no podemos expresar ningún tono (38%) ni mucho menos compartir nuestra expresión corporal (55%) solo estamos teniendo un 7% de probabilidad de que nuestro mensaje se entienda correctamente a través del e-mail.
Ahora les pregunto ¿Cómo comparten ustedes su retroalimentación? Porque por si no fueran suficientes estas tres razones, cuando provees tu retroalimentación por e-mail puede parecer que estas imponiendo tu visión o forzando una dirección.
Una cosa importante que entender sobre la ley de la reciprocidad.
Seguro que lo habrás escuchado, de una u otra forma, pero lo has hecho. En dichos como “Haz el bien sin mirar a quien”, “al que bien se porta, bien le va”, “El que mata a hierro, a hierro muere”, “Uno cosecha siempre lo que sembró”, etc. La ley de la reciprocidad que básicamente en términos físicos establece que “A toda acción corresponde una reacción”.
Pero esta ley, como bien lo sugieren estos dichos, no solo opera en el plano físico de las cosas, es decir no solo se encarga de que todo lo que suba tenga que bajar, sino que actúa directamente sobre nuestras acciones y comportamiento cotidiano.
Por eso es que siempre que alguien hace algún favor para alguien más, aun cuando esto no se discuta directamente, el favorecedor siempre quedará esperando en silencio a que en algún momento el favorecido le regrese el favor; de modo que el “hoy por ti mañana por mí” queda siempre latente en toda relación. Aunque he de decir que creo que aquí está escondido un error básico que hay que entender.
Claro que hay que ayudar a todos y por supuesto que todos siempre necesitaremos ayuda de otros. Por supuesto que si ayudas a distintas personas a ser exitosas en su trabajo, en su relación o en cualquier otro aspecto de su vida, por lo menos una de todas esas personas en algún momento te regresará el favor; pero por ningún motivo debe ser esto la razón atrás de tu intención de ayudar.
La ley de la reciprocidad no funciona en ese sentido. No puedes esperar tener favores especiales de alguien o de la vida a cambio de haber ayudado a alguien más.
La ley de la reciprocidad, desde mi punto de vista, funciona al revés: estás ayudando a otros en respuesta a todos los favores y bendiciones que la vida te ha dado ya.
Estás ayudando a otros, no para que alguien más te ayude a ti; esa ayuda la tienes ya de igual manera. Estás ayudando a otros porque desde antes la vida te ha regalado el favor o en otras palabras la gran bendición de estar en una posición en la que puedes precisamente hacer eso: ayudar.
Así que la próxima vez que tengas oportunidad de ayudar a alguien más, deja de lado la idea de qué podrás obtener algo a cambio y en su lugar agradece todas las bendiciones que tienes ya; porque gracias a ellas estás en condiciones de ayudar.
El poder de las decisiones
Todos lo hacemos todos los días, es algo que nos viene de manera natural. Tan natural de hecho que a veces ni nos damos cuenta de la importancia que tiene hacerlo y lo hacemos con desden, sin cuidado, sin pensar, como si fuera algo automático y sin consecuencias. ¿A qué me refiero? A tomar decisiones.
Claro que hay algunas decisiones que tomamos dándonos el tiempo para pensar y recapacitar al respecto, a veces hasta pedimos consejos o suplicamos porque alguien más tome la decisión por nosotros; pero este tipo de decisiones, las que sabemos conscientemente que pueden cambiar nuestras vidas, son las que menos tenemos que hacer en la vida.
Sin embargo hay otro tipo de decisiones, las cotidianas, que hacemos sin cuidado, pensando que, porque son cosas del día a día, no afectarán nuestra vida y he ahí el error.
Verán, toda decisión que tomamos, sea una de vida o muerte o una cotidiana, impactará en una manera u otra el resto de nuestra vida. Y la cosa con las decisiones es que no importa si la decisión fue la correcta o la equivocada, todos sin excepción, tenemos que vivir con las consecuencias de lo decidimos.
He aquí un ejemplo: Hace unos días estuve hospitalizado por casi una semana completa debido a un par de trombos que se generaron mi pierna derecha. Hoy, ya en casa, sano, estable y recuperándome he hecho un recuento de las decisiones correctas y equivocadas que me llevaron hasta aquí:
Decisión incorrecta num. 1: Descuidar mi peso y permitirme engordar tanto que mi sobre pesos se convirtió en el principal factor generador del problema que tuve.
Decisión correcta num. 1: Haber dejado de fumar hace ya 8 años y casi no tomar bebidas alcohólicas ni refrescos, lo cual ayudo a que la trombosis no se complicara más. ¡Mis venas y organos están muy saludables!
Decisión incorrecta num. 2: No haber hecho lo mismo con los postres y dulces y decidir que en cada comida, no importando si era desayuno, comida, cena o hastas botana, había que tener postre. Esto fue lo que me hizo ganar tanto sobre peso.
Decisión correcta num. 2: Haber comenzado una dieta hace meses lo que me ayudó a haber perdido 9 kilos ya. Aún me faltan muchos más, pero no quiero pensar como me pudo haber ido si tuviera estos 9 kilos más todavía.
Decisión correcta num 3: Haber comenzado a tomar clases de TaiChi hace un mes y medio y comenzar a practicar un deporte nuevamente.
Decisión incorrecta num. 3: No haber tomado en serio el dolor de mi pierna, pensando que era un “estirón” por la última clase de TaiChi y haber viajado de México a Miami y de regreso en un lapso de 48 horas. Ya los trombos se habían formado.
Decisión correcta num. 4: haber elegido ir al hospital a que checaran mi pierna, en lugar de ir a ver al médico del deporte que típicamente veo. En palabras de los doctores “esta fue la mejor decisión que he hecho en los últimos meses” pues de no haberlo hecho así y en ese momento, el problema pudo haberse convertido en algo muchísimo más grave y delicado.
¿Cómo llegué a esta última decisión? Llámenlo instinto, miedo, casualidad, suerte, experiencias previas o una combinación de todo lo anterior. No lo se con exactitud.
Lo que sí se es que todo esto me ha hecho recordar lo importante que es estar consciente de todas y cada una de las decisiones que todos los días tomamos.
No importa si se tratan de decisiones que cambian nuestras vidas o solo decisiones cotidianas como la ruta al trabajo que tomaremos hoy, todas pueden tener enormes consecuencias con las que tendremos que vivir después.
Por suerte también podemos decidir como tomar las cosas, negativa o positivamente, con enojo y tristeza o alegría y ánimo; y también podemos decidir cambiar el transcurso de las cosas, cambiar de parecer, corregir el camino, tomar nuevas acciones y seguir adelante.
Y lo mejor de todo es que todo esto está en nuestro poder.
Así que la próxima vez que tengan que tomar una decisión, por simple o complicada que sea, no olviden:
- Estar consciente del contexto en el que se encuentran y las consecuencias que pueden resultar de sus decisiones. Entre mayor conocimiento o entendimiento tenemos, mejores decisiones tomamos.
- No dejar que nadie decida por ustedes. Puede que el resultado afecte a otras personas a su alrededor, pero a final de cuentas las únicas personas que van a tener que vivir 100% con el resultado de su decisión (o falta de esta) serán ustedes y nadie más. Sean responsable y tomen sus propias decisiones.
- No tener miedo de decidir. Recuerden, siempre podemos cambiar de opinión, pero eso también será su decisión.

Mi tema de vida para el 2009.
Más que hacer una lista de propósitos y promesas potencialmente incumplidas y abandonadas a tan solo un mes de hacerlos, en Enero del 2008 hice caso a la propuesta de mis amigos Phil Gerbyshak y Pam Thomas de crear un tema o concepto paraguas bajo el cual guiaría mis acciones durante todo el año. El tema fue: Conectar con la gente. Lo cual significaba ampliar mi red de contactos, establecer nuevas amistades y fortalecer las actuales, empatizar con las personas a mi alrededor, abrirme de mente y corazón para crear grandes relaciones personales y profesionales para compartir y colaborar.
¡Y tengo que decir que funcionó de verdad!
Grandes logros obtuve bajo ese paraguas: participar como co-autor/colaborador del libro The Age of Conversation 2, participar como conferencista en importantes congresos universitarios y empresariales como Adictos a la Publicidad 10 y Enlace Empresarial 2008 (del ITESM), Empresas 2.0 de Dattatec o ser facilitador y asesor para un seminario en Marketing e innovación para The Walt Disney Co. México.
Ahora ha llegado el momento de hacer esta tarea una vez más. Tiempo de reflexionar sobre los logros obtenidos bajo aquella dirección, y los retos que aún faltan por conquistar y, como todo en la vida, evolucionar y dar un paso más.
Así que he aquí mi tema para el 2009 (el mejor año por cierto que hasta ahora habremos tenido).
DLC:M&C
Desarrollo, Liderazgo y Colaboración en Marketing y Comunicación
Lo cual significa para mi trabajar y ayudar al desarrollo de talento y líderes en la industria de la publicidad y la comunicación principalmente, aunque siempre abierto a trabajar con otras áreas también, colaborando con diferentes organizaciones e individuos que al igual que yo estén convencidos de que el más importante recurso de las empresas hoy y siempre somos las personas que con nuestro talento, creatividad, trabajo y entrega hacemos de las compañías para las que laboramos, el éxito que son.
¿Y saben algo? Lo mejor de definir un tema de vida para todo el año, es que no solo nos marcamos un norte muy claro al cual dirigirnos, sino que también podemos asegurarnos de hacer las cosas que más nos gustan y que mejor sabemos hacer, en mi caso cosas como:
- Participar como conferencista (y también como asistente) en importantes eventos, congresos y seminarios sobre comunicación, marketing digital, social media y personal branding entre otros.
- Escribir y compartir mis ideas y las de otros, con la gente que visita este blog y con quienes comparto en mekate.com, Twitter, Facebook, Linked-in, etc.
- Crecer y fortalecer mi red de contactos para poder colaborar con más gente.
- Participar como maestro en escuelas y organizaciones como El Semillero.
- Proveer un gran coaching y asesoría a clientes, amigos y compañeros de trabajo en liderazgo, mercadotecnia digital y comunicación.
Además de ayudarnos a tener claro también cuales son las cosas realmente importantes en nuestra vida, aquellas por las que vale la pena luchar, como nuestra familia, nuestro hogar, nuestra salud y nuestra leyenda personal.
Definir un tema de vida para todo el año, aunque toma tiempo de reflexión y análisis, es más fácil de lo que parece; tan solo es cosa de tener muy claro cual es nuestra gran pasión y vocación; conocer cuales son nuestras grandes fortalezas y áreas de oportunidad y determinar hasta dónde, en base a nuestra pasión y habilidades queremos llegar. Teniendo claro estos factores es muy fácil determinar cual será la bandera que este año nos regirá.
¿Aún no has definido el tuyo? ¡Este es mejor momento para empezar!
Y para calentar motores, tageo e invito a mis amigos: Romeo @romeomarquez, PedrGERMAN @antisubliminal, Rafa @substance_st y Jonathan @jonathanalvarez a compartir también cual es su tema para el 2009.

¡Otro año más con balance muy a favor!
Durante los últimos dos años, en estos días que marcan que el final de un año y el inicio de uno nuevo, he escrito una entrada titulada “Un años más con saldo a favor”, en las que recapitulo y agradezco todas y cada una de las bendiciones que marcaron mi vida ese año.
Y este no puede ser la excepción, porque si ha habido un año con un gran balance a mi favor, definitivamente ha sido este.
¡Así que gracias 2008 por haber sido un gran año, gracias vida por haberme dado un año más con saldo a favor!
Gracias por mi hija hermosa, sana, feliz, alegre y genial.
Gracias por mi esposa bella, sana, feliz y brillante.
Gracias por la luz con la que mis dos princesas iluminan mi vida todos los días.
Gracias por nuestro hogar lleno de luz, amor, armonía, paz, seguridad, abundancia y prosperidad.
Gracias por mi salud.
Gracias por nuestra familia, padres, hermanos, primos, sobrinos y todos los demás.
Gracias por nuestros amigos de toda la vida, cercanos, leales y sanos; y gracias por todos los nuevos amigos también.
Gracias por nuestros trabajos, productivos y honestos, rodeados de gente buena y bien intencionada y en los que además podemos hacer lo que mejor sabemos y más nos gusta hacer.
Gracias por la oportunidad de conectar con tantas personas a través de este blog para compartir con ellos y aprender de ellos también.
Gracias por la oportunidad de colaborar con distintos esfuerzos como el libro Age of Conversation 2, las conferencias y pláticas en congresos, foros y eventos, los seminarios de entrenamiento a empresas y las clases en El Semillero también.
Gracias desde ya 2009 por todas las bendiciones y oportunidades que traes contigo para todos nosotros.
Gracias porque, como dije en la entrada de hace un año:
¡Cada año es mejor!



