#DLC, De Lo Cotidiano algo EXTRAORDINARIO

Más allá del ‘SPLAT’

NOTA: de acuerdo al diccionario, ‘Splat’ es el sonido que se genera cuando un objeto líquido o mojado golpea una superficie sólida o cuando un objeto sólido golpea la superficie de un líquido.

“Un día un hombre se encuentra a un viejo sabio en el camino y le pregunta – ¿en qué dirección está el éxito? –
El barbado gurú no dice palabra alguna pero con el dedo apunta hacia un lugar en la distancia. El hombre emocionado ante el prospecto de encontrar éxito fácil y rápidamente  sale corriendo hacía allá. Entonces, a lo lejos se escucha un estruendoso ‘SPLAT’. Un rato más tarde, el hombre confundido y algo golpeado, regresa cojeando, asumiendo que tomó la dirección equivocada.
Al llegar con el gurú le hace la misma pregunta, y el viejo sabio, una vez más en silencio apunta en la misma dirección. El hombre, obediente, se dirige para allá de nuevo, solo que ahora el ‘SPLAT’ que se oye a la distancia es ensordecedor. Golpeado, algo ensangrentado y muy irritado regresa a gatas hasta el viejo sabio y le grita – ¡Te pregunté cuál era el camino al éxito, seguí tus direcciones y todo lo que conseguí fue un enorme ‘SPLAT’! ¡No más señas! ¡Habla! -.

Solo entonces el sabio habló y dijo brevemente: – El éxito está allá, justo después del ‘SPLAT’”.

David Cottrell Monday Morning Mentoring, Pag. 12.

¿Cuántas veces no hemos sentido que por más que tratamos e intentamos, todo lo que conseguimos es un ‘SPLAT’ en la cara? Probablemente, algunos incluso se sientan así ahora mismo; en su vida en general o en algún asunto muy particular.
Tal vez respecto a su carrera profesional y esa promoción que tanto anhelan; o quizás por ese proyecto aún no logrado.

No importa de qué estemos hablando, si vale la pena, el ‘SPLAT’, más probable que no, estará ahí; eso no está a discusión.

La pregunta que entonces queda es que tan perseverantes seremos para llegar más allá de el ‘SPLAT’.

Photo credit: Perfect Weather to Fly

Medio año, un tema, una rueda, una escala, una visión y un reto reducido.

Julio ha llegado y con él el inicio de la segunda mitad del año; 184 días fresquecitos y por utilizar para continuar trabajando en nuestro tema del 2010.

Digo tema porque, como recordarán, desde hace tres años decidí dejar de hacer propósitos incumplibles y cambiarlos por temas rectores para todo el  trabajo, personal y profesional, que durante cada año haré para seguir avanzando hacia la visión de vida que tengo.

Si fuera una empresa (y todos somos de alguna manera nuestra propia empresa), justo este sería el momento en el que estaría haciendo mi “mid-year review” como le llaman la mayoría de las organizaciones y estaría evaluando si el camino recorrido ha sido el correcto y cuáles son los cambios que necesitamos hacer para corregir el rumbo y asegurar que lleguemos a las metas del año. Incluso, esta es justo la época del año en que muchas empresas realizan evaluaciones parciales del desempeño a sus integrantes.
Y analizar de dónde venimos, dónde estamos y a dónde vamos es algo que todos deberíamos hacer.
Dicho esto, definir si estoy cumpliendo con mis objetivos y los del área y pedir retroalimentación de mis colegas, aunque importante, me resulta incompleto, por lo menos en lo personal.
De modo que he aquí algunas herramientas que a lo largo de los últimos años (y meses, estudiando para la certificación internacional con Coach)he conocido y que hoy me están ayudando a evaluar cómo y dónde estoy y qué tengo que hacer ahora para continuar avanzando hacia mi cima personal:

  • Un tema anual: Contar con un tema rector que guíe mis actividades y acciones durante todo el año me ha resultado mucho más eficiente y eficaz que fijarme propósitos u objetivos inalcanzables. Un concepto rector para el año no solo me ayuda a definir la dirección a seguir para continuar avanzando hacia mi visión de vida, sino que también me da la flexibilidad suficiente para modificar la ruta cuando así resulta necesario, sin hacerme sentir que fallo o cumplo, porque entiendo que todo es un aprendizaje y parte del camino a recorrer.
  • Rueda de vida: esta es una herramienta que apenas hace poco conocí en mi clase de coaching. Consiste en trazar un círculo partido en 8 partes, temas o conceptos más importantes para la vida de cada quien, y que se califican de manera honesta y justa del uno al diez, siendo el 10 la mejor  o más satisfactoria calificación. Los conceptos básicos pueden ser: familia, finanzas, trabajo, comunidad, amigos, salud y libertad personal, dejando un octavo para cualquier otro tema que queramos incluir; sin embargo esta gráfica de pie de 8 partes la podemos personalizar de acuerdo al tema que queremos analizar.

    Tomarnos el tiempo de calificar cada área importante de nuestra vida, no solo nos ayuda a ver en cuáles tenemos que trabajar para mejorar, pero también nos avisa si nuestro tema rector está alineado con nuestros valores y prioridades en verdad.
  • La escala de satisfacción y visión en el resultado: al calificar nuestro nivel de satisfacción en cada una de las ocho partes arriba mencionadas, además de identificar las principales áreas de oportunidad, nos obligamos a crear una visión clara de cómo sería nuestra vida si cada uno de los 8 factores tuvieran 10 de calificación. De otro modo ¿cómo podríamos decir atinadamente que están en un 8, un 5 o un 1?
    Y contar con una visión clara de cómo queremos que sean las cosas, resulta crítico para poder avanzar en nuestra vida. Después de todo, como dicen por ahí, no hay cosa más inútil que caminar rápidamente hacía ninguna dirección. Al definir esta visión, podemos también establecer cuales serán nuestros escalones o bloques para ir de la calificación que nos hayamos otorgado, hasta el 10 y como debería de verse cada paso avanzando.
  • Reduciendo los retos: esta es una lección que después de leer Switch de Dan y Chip Heath y The leader who had no title de Robin Sharma , estoy poniendo en práctica cada día.
    Los retos pueden resultar con frecuencia tan abrumadores que en vez de enfrentarlos nos congelamos ante el prospecto de librarlos. Sin embargo hay algo que podemos hacer y eso es reducir los más grandes retos en pequeñas tareas o acciones diarias que fácilmente podemos lograr y que en conjunto, con el tiempo, suman como resultado vencer aquel gigantesto reto.  “Pequeños pasos a diario, construyen grandes éxitos al final”. Simples acciones que día a día nos lleven más allá de esa barrera a la que David Cottrell llama “SPLAT” (tema que tocaré en un siguiente post).

Así que ahí lo tienen 4 simples herramientas que, aunque no pretendo decirles que les resolverán la vida como por arte de magia, yo estoy usando y conociendo mejor día a día mientras continuo avanzando hacia mi cima personal.

¿Ustedes que usarán para los siguientes 184 días? Me gustaría aprender un poco más.

Si tuvieras el poder para hacer que México gane el Mundial ¿Qué harías?

Yo provocaría un cambio, no de alineación sino de actitud.

Un cambio de actitud no para que la selección de México pueda lograrlo sino para cambiar la manera en que hacemos las cosas cada día.

Provocaría un cambio de actitud que haga que todos los días la gente despierte con ganas de trabajar, colaborar y contribuir.

Una actitud de ser el cambio que todos buscamos.

Una actitud de aprecio y agradecimiento profundo por todo lo bueno que sí tenemos en nuestro país.

Una actitud de honestidad y honradez.

Una actitud de respeto y aprecio por la diversidad.

Una actitud de éxito honrado y capaz.

Una actitud de gusto por aprender todos los días algo más.

Una actitud de menos soberbia y más humildad.

Una actitud de abundancia y generosidad.

Una actitud de alegría y ganas de ayudar.

Provocaría pues un cambio de actitud que haga que en México no necesitemos del éxito de once extraños sobre otros once a quienes tampoco conocemos para tener así una razón para sentirnos orgullosos de nuestro país.

Porque en verdad, razones para estar orgullosos de México, ¡sí que las hay!

El poder de las palabras.

Las palabras que usamos todos los días son muy poderosas.

Tan poderosas que han escrito nuestra historia y la de la humanidad.

Pero no son solo poderosas porque registran lo que escribimos, sino porque definen la manera en la que vivimos.

Las palabras que usamos cuentan nuestra historia y definen nuestro futuro.

Las palabras que usamos todos los días, crean memorias sobre nuestra persona en la mente de aquellos con quien las compartimos.

Las palabras que usamos al describirnos a nosotros mismos definen claramente la forma en la que nos conducimos día con día y muestran el valor que otorgamos a nuestras acciones y a nuestra persona.

Las palabras que usamos muestran como nos sentimos y definen la manera en la que pasamos cada uno de nuestros días.

Las palabras que usamos son un espejo de nuestras creencias  y una ventana abierta a nuestra vida pasada, presente y futura también.

Las palabras que usamos pueden destruir al más entusiasta o inspirar al más apático.

Las palabras que usamos destruyen carreras o crean las más exitosas.

Las palabras que usamos pueden ser vendas en los ojos o hacernos ver la verdad.

Las palabras que usamos pueden evidenciar nuestra enorme ignorancia y arrogancia o pueden mostrar nuestra humildad y ganas de aprender.

Las palabras que usamos pueden engañar a otros para que nos den o pueden ayudarnos a dar de nosotros a los demás.

Las palabras que usamos pueden alejar a quienes más nos quieren o rodearnos de seres queridos.

Las palabras que usamos pueden ser el repelente más efectivo o un gran imán.

Las palabras que usamos definen nuestra realidad.

¿Y qué palabras usas tu?

La verdad atrás de tu marca personal.

Mucho se habla del tema de personal Branding. Muchos autores, pensadores y líderes de opinión actuales han dedicado incansables horas a escribir y compartir conocimiento sobre este tema, el cual ha se ha vuelto tan popular, que es difícil encontrar a un joven adulto profesional que comienza su carrera,  que no le esté dando importancia a ejercer su marca personal.

Yo mismo he escrito posts y presentado conferencias en diversas ocasiones sobre los pasos que hay que tomar para, primero para definir cuál es tu marca personal y después para comenzar a ejercerla; así como cuales son los beneficios de hacerlo.

Pero después de tantos años (sí, en el mundo en línea 4 o 5 años son muchos) de pensar, investigar y compartir sobre este tema en particular puedo  asegurar con toda confianza que el concepto que hasta ahora hemos manejado del personal branding ha sido, por mucho, limitado y hasta miope.

Tu marca personal no se trata de cuántos perfiles en redes sociales administras todos los días y cuanto contenido, y de que calidad, compartes a diario. Tampoco se trata solo de cuantos seguidores en Twitter o contactos en Linkedin tienes. Ciertamente no es solo contar las veces que tus alertas de Google se disparan con el uso de tu nombre.
Mucho menos se trata de manipular o restringir la información que los reclutadores y profesionales de recursos humanos pueden encontrar sobre ti, en la red. Y por supuesto tampoco se trata de aparentar ser otra persona en línea a la que eres en realidad. “Se tu mismo, todos los demás ya tienen dueño”, dice el dicho.

Personal Branding no es un concepto que hable de crear tu marca personal. Si hiciéramos eso, como personas, no seríamos más importantes que una bolsa amarilla de papas fritas con una cara sonriente que te dice que no podrás comer solo una.

Nuestra marca personal no se crea como un concepto creativo que después es distribuido a través de distintos medios.

Cierto es que el fácil acceso que, hoy,  los medios digitales nos dan para alcanzar a millones de personas para compartir con ellos nuestro contenido, es lo que ha disparado con tanto impulso a la técnica del personal branding. Y digo técnica porque si tan solo nos limitamos a usar los medios digitales para compartir un concepto artificial de nuestra marca personal, no estamos haciendo mejor trabajo que el de cualquier publicista exitoso que maneja a cualquier marca, famosa y popular.

Nuestra marca personal pues, no se crea, se gana, se define día con día con los actos reales que hacemos a diario. Nuestra marca personal se dibuja con las acciones que llevamos a cabo en nuestra vida, con nuestros éxitos y fracasos, con nuestra experiencia y, sobre todo, con el impacto que nuestras acciones tienen sobre la vida de los demás.

Nuestra marca personal, no es un logotipo ni un slogan, mucho menos un selling line.
Nuestra marca personal es eso, una marca. Una marca que dejamos en la gente con la que interactuamos todos los días.

Nuestra marca personal no se define por qué tan exitosos somos, sino más bien con cuan significativos somos para los demás.

Cómo decía el filósofo, político y militar Pericles ( Y no el de los locos Adams!) : “Lo que dejas atrás no es lo que queda grabado en monumentos de piedra, sino lo que queda entretejido en la vida de los demás.”

Eso es tú marca personal.

Picture credit: Cindy47452 / Flickr

¿Y qué queremos hacer?

«Las cosas no siempre son fáciles. Frecuentemente tenemos que enfrentar más retos de los que quisiéramos y la vida constantemente nos invita a salir de nuestra área de confort», pensaba mientras un amigo valientemente me contaba que esta era su última semana de labores en su actual trabajo, del cual lo estaban, por razones válidas o no, liquidando.

Tranquilo me pedía consejos sobre cómo podía echar a andar su propio negocio, tal vez una agencia de marketing digital pues lleva algunos años dándoles cierto nivel de soporte a estas o quizás algo de mercadotecnia móvil pues es un nicho poco explorado aún.

“¿Pero en realidad es eso lo que quieres hacer o es lo que crees que puedes hacer?”, le pregunté.

«Es que ahora que he estudiado el MBA me siento preparado para manejar mi propio negocio y algunas personas de la industria me han invitado a colaborar con ellos”, replicó.

Y aunque puedo entender  y hasta identificarme completamente con su posición e interés de rápidamente anclarse a una nueva base que le ofrezca estabilidad, no puedo evitar preguntarme a mí mismo:

«Si tuvieras oportunidad de hacer algo diferente en tu trabajo o en tu vida, si tuvieras luz verde, todo el espacio, todos los recursos, todas las herramientas y todo el tiempo para hacer ese cambio. ¿Qué harías?»

¿Buscarías realizarte como persona, trabajando haciendo lo que más te gusta y mejor sabes hacer, generando así el estilo, el nivel y la calidad de vida con que quieres vivir? ¿O una vez más seguirías el camino que crees que debes seguir porque en tu casa, en tu trabajo, en tu círculo social, te dijeron que así debes vivir?

¿Trabajarías para ser «una personas de éxito» (sea lo que sea que signifique para cada quien) ó trabajarías en convertirte en una persona de valor?

¿Sobrevivirías cada día intentando acumular todos los bienes materiales que crees necesitar para vivir bien (porque te han dicho que eso es lo que te hace feliz) o vivirías como quieres vivir?

Y al responderme, no pretendo decir que entonces para ser felices necesitamos renunciar a todas las comodidades y juguetes que nos gustan o que debemos darle la espalda a la profesión que elegimos ejercer, para convertirnos en un yogi o hermitaño de la montaña para encontrar paz, serenidad y felicidad.

Muy al contrario, si ser un gran ejecutivo es lo que te mueve, si ser un campeón olímpico es lo que te hace vibrar, o ser un músico reconocido mueve tus fibras, está muy bien.

Pero está muy bien porque eso es lo que a ti te hace vivir y no porque los demás dicen que así debe de ser.

Y si en este momento la vida nos presenta una encrucijada en la que debemos elegir qué camino seguir, tal vez lo mejor sea no lamentarnos porque no nos está dando lo que creemos que merecemos, sino alegrarnos porque nos está dando la oportunidad una vez más de respondernos a nosotros mismos ¿Qué es lo que queremos hacer?

Y sea lo que sea que lo que en verdad queramos hacer, hagámoslo. Demos el primer paso hoy y mañana el segundo. Cada día avanzando hacia donde queremos ir.
No esperemos que de la noche a la mañana obtengamos todo lo que queremos tener, seamos pacientes y constantes y recordemos que son los pequeños pasos que damos cada día los que nos llevan al gran éxito que con el tiempo habremos de lograr.

¿Entonces, ustedes qué quieren hacer de verdad?

Picture credit: Todo-Juanjo

El peor asesor de carrera.

El ego, la arrogancia y la codicia, no son buenos asesores de carrera para nadie. Y sin embargo son frecuentemente estas tres cosas los principales pistones del motor del plan de carrera de muchas personas que buscan a toda costa la «gloria» corporativa y financiera que les dará un «lugar especial» entre la sociedad.

Y tristemente lo hacen, no porque en realidad quieran ser el siguiente zar de la industria en la que se desempeñan, sino porque aún más triste, esta es la manera en la que a la mayoría de nosotros nos enseñan que debemos de desarrollar nuestra carrera profesional.

Ya saben: estudia una carrera que pague bien, deja de lado tu gusto, se abogado o contador, economista o actuario, ingeniero…esos sí que ganan bien! empieza desde abajo (tan abajo como puedas evitarlo si algún familiar o una amistad te puede colocar), aprende el oficio y ve escalando la escalera corporativa que, conforme avances, te traerá más poder, más dinero, más popularidad, más atractivo… más enojos, más estrés, más distancia con los tuyos, más descontento, más desencuentro, más ambición y más codicia porque nada de lo que hayas logrado, saciará esa necesidad tan humana de realización que todos tenemos. Y más arrogancia porque cada vez será más difícil aceptar que elegimos la escalera de otros en lugar de buscar nuestra realización y camino propio.

Tal vez alguno esté pensando: “claro que no es así, yo nunca he dejado que la arrogancia y el ego dicten el camino que quiero seguir”.

Piénsenlo bien, hagan memoria y recuerden todos esos momentos en los que después de un tiempo en un puesto, pensamos, hasta convencernos a nosotros mismos, que estamos listos para dar el siguiente paso y que nuestros jefes y la organización para la que trabajamos son injustos y hasta incompetentes pues no quieren promovernos.

¿Lo han pensado alguna vez? ¿Sí? Ese, es su ego hablando, su arrogancia tapándoles los oídos para no escuchar razones y su codicia pidiendo más aunque todavía no estén listos para un paso más. Dominar al 110% nuestro trabajo actual no nos auto-califica para tomar la siguiente responsabilidad; simplemente no indica que es momento de que nosotros, no la empresa, comencemos a dar más de lo que damos ya, de que empecemos a aprender y desarrollar nuevas habilidades y capacidades que, una vez adquiridas sí nos conviertan en un mejor candidato para esa tan deseada promoción.

Si no estamos atentos, si nos rendimos ante la seducción de la versión de éxito de los demás, la codicia y nuestro ego nos comenzarán a llevar por un camino por el que tal vez nunca quisimos caminar, transformándonos en ese «director» de todo menos de su destino, que amargado y enfermo trabajo de sol a sol pues no tiene nada mejor que hacer.

Y con esto para nada pretendo decir que ser un alto ejecutivo esté mal, muy por el contrario, si ese es el camino que tú realmente quisiste emprender porque escuchaste a tu corazón y no a tu ego, no hay nada mejor. De hecho hay muchos profesionales que más que poderosos son exitosos porque hacen lo que quieren y disfrutan de manera balanceada y plena su vida. No su carrera nada más sino su vida completa, sin importarles si son el más alto directivo de la empresa, el asistente, el chef, el bombero, el guardia, el maestro, el supervisor, el intendente, el consultor, el piloto, el doctor o la profesión que sea que ejerzan; porque decidieron dejar a la arrogancia del lado y no escuchar ni a su ego ni a su codicia y en su lugar eligieron a su corazón, a su llamado, a sus valores y pasión como su consultor.

¿Ustedes a quién escuchan hoy?

¿Que clase de memoria quieres dejar de ti y de tú pais en los demás?

Lo acepto, nuestra sociedad tiene muchos vicios, nuestras costumbres a veces pueden parecer raras y definitivamente nuestros gobernantes dejan, en todos sus niveles, mucho que desear.

Pero también hay que reconocer que tenemos muchas más cosas positivas que negativas como cultura y como sociedad.

Ahora lo más importante será que aprendamos a reconocerlo, pero sobre todo a celebrar las cosas positivas de nuestro país y nuestra región.

Desarrollando nuestro potencial enfocándonos en lo positivo.

De acuerdo a los expertos, la mejor manera de entrenar y desarrollar el potencial de una persona es enfocándose en sus grandes fortalezas y desarrollándolas cada vez más a la vez que buscamos alejarnos de sus
debilidades. En otras palabras, enfocarnos en lo positivo, nos ayuda a sacar lo mejor de esa persona.

Entonces, ¿por qué no aplicar la misma visión respecto a nuestro pais?

He tenido la fortuna de pasar la mayor parte de mi carrera profesional trabajando con equipos globales y multiculturales, y si una diferencia he notado entre los miembros de los equipos con quienes he colaborado
en las últimos 15 años es que mientras que la mayoría de los latinos típicamente tienden a satirizar y criticar a nuestra sociedad cuando platican con algún extranjero con frases clásicas como: «manejaré como
chilango», «al fin que los latinos siempre llegamos tarde», o justificando actitudes y malos hábitos diciendo «soy latino, soy fiestero y ruidoso e informal»; otras sociedades, como las orientales, cuando comparten cosas sobre su país o su ciudad, por lo general tienden a hablar de lo positivo, de sus valores y del orgullo que sienten por su pais y su comunidad.

No, no esto ciego y tampoco quiero ignorar los grandes vicios y retos que enfrenta nuestro pais. Tampoco pretendo vivir en una burbuja o aislado de los problemas de nuestra sociedad. Pero es precisamente por
esto que no solo quiero hablar de lo malo y con cinismo burlarme de lo que ni siquiera nos tomamos el tiempo de intentar arreglar.

En lugar de esto prefiero destacar todo lo bueno de nuestro país, nuestra sociedad, nuestra cultura y nuestras costumbres. Compartir lo importante que es para nosotros la familia, lo hospitalarios y amistosos que somos; platicar sobre nuestra alegría y gran capacidad para hacer amigos. Presumir lo duro que trabajamos y nuestro enorme sentido de solidaridad, y como es que siempre pedimos las cosas por favor y damos las gracias después.
Y claro siempre predicando con el ejemplo y demostrando que no solo es este un discurso que aprendimos de memoria, sino la realidad que queremos vivir.

Así que la próxima vez que convivas con personas de otro país en tu trabajo, durante tus vacaciones, en un evento o cualquiera que sea el contexto, antes de comenzar a despotricar sobre tu tierra, tómate un par
de segundos para pensar: ¿quiero que me recuerden por lo mal que le va a mi pais y me asocien con todos esos vicios y problemas, o quiero dejar una huella positiva en la memoria de estas personas?

No se ustedes, pero yo prefiero mil veces compartir lo orgulloso que me siento de mi gente y de mi pais.

Photo credit: Esparta

7 nuevas cosas que por la mañana puedes practicar

¿Han tenido uno de esos días en los que hubieran preferido quedarse en la cama?

¿Conocen o son la típica persona que dice no ser «un morning person»?

Desde que despiertan están de mal humor, salen peleados con la mitad de las personas con las que viven; son víctimas del tráfico que cada mañana los atrapa por más de una hora y, cuando por fin llegan a su oficina, después de por lo menos una media hora de retraso, están tan enojados que sucumben ante la más mínima provocación y cazan la pelea con quien menos deben de hacerlo, transcurriendo así la mañana, el día y las semanas; no solo desgastando así su imagen profesional, sino erosionando también su espíritu, provocando que cada día les resulte aún más difícil comenzar.
La manera en la que comenzamos cada uno de nuestros días, es definitivamente determinante sobre la forma en la que viviremos cada uno de estos y, por consiguiente, también tiene un impacto por demás importante en la manera que la que nos comportamos y relacionamos con los demás y como dejamos nuestra huella o marca personal.

Por eso, y porque creo que es indispensable que cada día nos demos la oportunidad de empezar mejor, quise compartir 7 cosas que se que podemos hacer diferentes al arrancar cada nuevo día:

1- En lugar de quejarnos por tener que levantarnos temprano para ir a trabajar, demos las gracias por la oportunidad de vivir un día más y
por todo lo que ese día podremos disfrutar. Ser agradecidos en todo momento cambia totalmente la manera en que percibimos la vida y nos ayuda a identificar y apreciar todo lo bueno que tenemos cada día.
2- En lugar de tomar nuestra Black Berry, I-phone o lo que sea que usemos, para ver los emails de pendientes y presiones que ya nos han
enviado o ver las noticias amarillistas del día, leamos algo que nos agregue valor, algo que nos enseñe algo nuevo o algo inspirador.
Leer algo inspirador no solo puede levantarnos el ánimo, pero también enseñarnos los que otros en el pasado han hecho para resolver los problemas por los que a penas hoy nosotros estamos pasando.

3- En lugar de apretar el botón de snooze de nuestro despertador 6 u 8 veces cada 5 minutos hasta que no tenemos otra opción más que despertar, ganémosle la batalla a la cama y aprovechemos esa media hora para caminar y meditar un rato, pasar media hora así, procurando nuestro cuerpo y nuestra mente, es mucho más productivo que pasarla dormitando entre alarmas.
4- En lugar de salir con el estómago vacío y adolorido con gastritis, tomémonos unos minutos para preparar nuestro desayuno y el de nuestra
familia y hagamos un espacio para sentarnos a la mesa con ellos. Pasar este  tiempo con ellos a final de cuentas rendirá muchos más frutos que
cualquier junta mañanera, así que, de ser posible, agenda tus reuniones de trabajo para después de las 10am, y date y a los demás tiempo de empezar tu día con lo que importa de verdad.
5- Si te es posible, y va de acuerdo a las políticas de tu trabajo, en lugar de salir a las 7:30am a hacer una hora u hora y media transportándote hasta tu
trabajo, acuerda llegar a las 10am, sal de tu casa a las 9:30 y la hora ganada, aprovéchala para trabajar desde casa. O aún mejor, busca
poder trabajar desde casa un día a la semana. No creerías lo mucho que puede crecer tu productividad poniendo esto en práctica aunque sea un solo día a la semana y nada más.
6- Al manejar o transportarte a tu trabajo, en lugar de escuchar las noticias amarillistas y angustiantes o avisos inútiles sobre el embotellamiento en el que ya estás, mejor escucha un programa que te haga reir o música que haga cantar. Creemelo mucho mejor que llegar amargado a la oficina, es llegar silbando o tarareando una canción acompañada de una gran sonrisa que compartir con los demás. Y de las noticias importantes, de todas maneras te vas a enterar.
7- Al llegar a tu oficina, en lugar de pasar como fantasma inadvertido hasta tu escritorio, asegúrate de detenerte a saludar a la gente con
quien convives todos los días, conócelos un poco más, pregúntales como están, te sorprenderías de todo lo que puedes aprender de ellos tan solo tomándote unos
minutos para convivir.

Y así podríamos seguir buscando más y más formas de arrancar en grande cada uno de nuestros días, ademas de como cerrarlo igual, pero ese será cosa de otro
post.

¿Y tú que cosa especial haces diferente cada mañana al despertar?

Cuidado con tu Gremlin personal

¿Recuerdan a los Gremlins? ¿Esas pequeñas y destructoras criaturas que en tan solo una noche logran desquiciar a toda una pequeña ciudad usando el miedo como su mejor arma?

¿Cuándo fue la última vez que vieron un Gremlin? Definitivamente no fue en 1990 cuando se estrenó la segunda entrega de esa película.

Lo más probable es que lo hayan visto esta semana, incluso hoy mismo. Tal vez no vieron una enana criatura verde con dientes afilados y orejas de murciélago, pero vieron algo mucho peor: su propio rostro en el espejo.

Así es, todos tenemos a nuestro propio, único, exclusivo y siempre servicial Gremlin, dedicado 24/7/365 a destruir y descontrolar cualquier proyecto de vida que queramos realizar.

Además, nuestro exclusivo Gremlin particular, no  necesita comer después de la media noche para cambiar y ni una sola gota de agua es necesaria para que se multiplique por cien; nuestro ego se encarga de eso y más.

Pero al igual que en la película, afortunadamente existen algunas acciones que podemos practicar día con día para poner a nuestro Gremlin personal a raya, quieto y en su lugar:

1) Cuidado con lo que consumes. Y no me refiero a lo que comas después de la media noche, aunque tampoco es muy recomendable que comas tan tarde. Más bien estoy hablando de la información que permitimos que entre a nuestra mente todos los días.
Ya en muchas ocasiones he hablado de la manera tan dosificada en que en lo personal veo, escucho o leo las tan lamentables noticias que circulan todos los días. De modo que ahora, con solo una pregunta, me referiré a todo lo demás: ¿cómo no queremos escuchar tanta tragedia en las noticias si nosotros mismos enseñamos a nuestros hijos que asaltar, robar, golpear y hasta matar es normal y hasta heroico? ¿Qué no lo hacemos? Nada más chequen los video juegos que tienen en su casa, no hace falta que ni los vean, solo lean sus títulos; o vean las series o incluso caricaturas que ponemos en la TV donde un Capo de las drogras, un asesino en serie y un defraudador son ahora los héroes…
¿Cómo queremos mantener a nuestro Gremlin personal en paz si todos los días lo alimentamos de tragedia y caos?

Mejor cultivemos mejores hábitos y sembremos un mejor contenido en nuestra mente y la de nuestros hijos. Y no, no les estoy vendiendo el viejo discurso que ataca a los medios y a las marcas por lo que generan y transmiten; ellos están en todo su derecho de hacer lo que quieran con sus recursos y productos, pero ¿saben algo? Ustedes también. La decisión esta de su lado de la cancha, de la misma manera que pueden también elegir controlar los pensamientos que quieren que pasen por su mente.

2) No te salpiques. No solo los gremlins se multiplican al mojarse, también los miedos y los rencores lo hacen. Piénsalo bien, el efecto domino siempre se hace presente cuando el coraje y el enojo te hacen perder el control: dices cosas hirientes, actúas de mala fe, buscas retribución, reaccionas impulsivamente, en fin. La cosa es que por supuesto tu situación solo se pone peor. Es tu Gremlin personal en su máxima expresión.
Cómo decía un viejo amigo: «No escupas para arriba porque inevitablemente te salpicas».

3) Usa tu luz. En la película, la luz era la mejor arma para luchar contra los gremlins, en la vida real también.
En mi parecer todos tenemos dentro una luz que compartir con los demás, y por luz me refiero no solo a un tema energético, sino a la capacidad que todos tenemos de iluminarle el día a alguien más. Quiero decir, no se necesita ser un «iluminado», un chamán o un Yogi para compartir y darle un poco de luz a los demás. Basta con que cada día hagamos algo simple, sencillo y desinteresado por alguien más, puede tratarse de un ser querido, un amigo, un compañero de trabajo o un desconocido total. No importa a quien, todos necesitamos saber que no estamos solos y que las personas, en efecto, aún nos preocupamos por el bien estar de los demás. Tampoco se requiere de esfuerzos desmedidos, sacrificados o masificados, aunque si tienes la capacidad de ayudar a muchos a la vez, no estaría de más; acciones sencillas como detener la puerta del elevador 5 segundos más para otra persona que va a subir, escribir de nuestro puño y letra una nota de agradecimiento o apreciación, regalar nuestro tiempo en una sincera charla de corazón a corazón y sin juicios, pueden bastar.

En fin, este es un hecho que cada quien, por si mismo, tiene que comprobar: Entre más compartimos y hacemos algo por los demás, mejor y más en paz nos sentimos con nosotros mismos; y nuestro Gremlin personal, se transforma en un apacible, alegre y apretujable bola de pelos que hasta queremos cuidar.

5 pasos que aprender y recordar.

Soy humano, demasiado de hecho y como tal suelo cometer muchos errores, sobre todo cuando alguna emoción fuerte está involucrada.

También, como humano, entiendo que aún hay muchísimas cosas que debo aprender a dominar, y no hablo solo de habilidades y trucos nuevos que pueden ayudarme adelantar rápidamente los pasos requeridos para mi carrera, sino habillidades básicas para poder mejorar en mi vida personal, como por ejemplo 5 simples acciones que hacer o dejar de hacer al enojarme:

  1. Callar: Lo primero que queremos hacer cuando estamos discutiendo con alguien y la conversación sube de tono y vamos sintiendo que el coraje crece como burbuja en nuestro estómago, es querer responder. No importa qué, lo que sea con tal de ganar la discusión para así demostrar que nosotros tenemos la razón. Pero en realidad lo que sucede es que más frecuente que no, lo único que logramos es empeorar, a veces gravemente la situación, pues el velo del enojo que cae sobre nuestra ya nublada mente nos hurta la razón dejándonos solos para decir cualquier idiotez de la que seguramente nos arrepentiremos incluso desde el momento que esas palabras abandonan nuestros labios.
  2. No reaccionar: a veces, el enojo es tanto que más que hablar queremos reaccionar, hacer algo para liberar tanto coraje y energía negativa que estamos acumulando en nuestro cuerpo; y seamos francos, cuantos de ustedes no han dado el más que ocasional portazo, golpe, almuadazo, patada, aventón o lo que sea que hayan hecho para descargar la rabia que se les había juntado. La verdad es que pocos se sienten cómodos admitiendo que enojados pueden perder el control y hacer rabietas dignas de TAZ o de un niño de 4 años mejor dicho. El problema es que tarde o temprano, nuestras rabietas pudieran lastimar a algún tercero o a nosotros mismos también dejando un pésimo ejemplo e imagen para nuestros hijos y familiares. Después de todo ¿Quién quiere ser recordado como un ogro escandaloso, violento y gritón?
  3. Respirar: Creo que aquí está la clave de todo. Darnos tiempo para respirar. No permitir que el enojo altere nuestro ritmo de respiración. Cuando lo hacemos, dejamos de respirar calmada y plácidamente y lo comenzamos a hacer en rápidas y cortas inhalaciones y exhalaciones que naturalmente acelaran nuestro organismo haciéndolo sentir que está en un momento de peligro, lo que cual favorece que no podamos controlar nuestra reacción.
  4. Escuchar: ya que estamos dándonos el tiempo de respirar con calma y romper con la agitación, aprovechemos el momento para escuchar a la otra persona que nos está hablando. Tratemos de entender, quiero decir verdaderamente comprender lo que nos está diciendo. Talvez hasta descubramos que no había ningún motivo por el cual enojarse desde un principio o, por lo menos, veamos que puede haber un acuerdo común para llegar a una solución sin necesidad de destrozarte el estómago.
  5. Pensar: No solo antes de hablar o para controlar tu reacción, pero también pensar después de la discusión. Meditar al respecto y tratar de identificar qué de todo fue lo que encendió tu enojo, qué sentiste y por qué, entender si ese sentimiento está ligado con otros más, comprender si en verdad es un tema por el que valga la pena tanta pasión o si bien es cualquier cosa que puedes dejar pasar en lugar de enojarte porque creías que, de acuerdo a tus conductas aprendidas a lo largo de la vida, enojarse era la correcta reacción.

Y ustedes ¿cómo manejan su enojo?

¿Recuerdan a Voltron?

¿Recuerdan  a Voltron? Si tienen más 25 años probablemente sí y si son mayores de esto probablemente esta comparación les haga sentido; ahora, si tienen más de 45 años y veían todavía a Voltron, quizás sean un tanto más geek de lo normal 🙂

Voltron, para quienes no lo recuerdan o no lo conocieron era una caricatura sobre un grupo de ¿Soldados? ¿Agentes? ¿super héroes? Qué se yo!…El caso es que era un grupo de personas que conducían naves en forma de león, mismos que en el momento más crítico de su batalla, se unían en una sola unidad que formaba a un gigantesco y poderoso robot llamado….exacto! Voltron.

El líder del grupo colocaba su león en… sí sí, lo adivinaron! en la cabeza y torso de Voltron, mientras que los otros vehículos formaban las piernas y pies y los brazos y manos.

Entonces, en movimientos perfectamente bien coordinados que seguían al pié de la letra las instrucciones giradas por la cabeza del robot y potencializadas por el torso de Voltron, cada extremidad o unidad hacía su parte, logrando así… síp lo adivinaron de nuevo… ganar la batalla.

Por supuesto cada integrante del equipo era el mejor en su especialidad y nadie más podría conducir mejor que ellos su propio vehículo, en eso cada quien brillaba a lo grande.

Y claro, como toda estrella, cada uno quería lucir por sí solo y demostrar lo buenos que eran, y así se enfrentaban a sus “enemigos” hasta que, por hacerlos solos y descoordinadamente, comenzaban a perder.

Entonces el líder del grupo llamaba a todos los integrantes a unirse y formar a Voltron una vez más.

¿Pero se imaginan si en media batalla el brazo izquierdo decide ir a la derecha y el brazo derecho a la izquierda, mientras que la pierna izquierda quiere ir hacia adelante y la derecha hacia atrás; y la cabeza no define cuál es el movimiento que hay que hacer?

Seguramente entre discusiones, jalones, estirones y empujones, Voltron se…si! Lo adivinaste de nuevo! Estás muy agudo el día de hoy! …voltron se separaría y su gran poder quedaría aún más débil que antes de que sus diferentes partes se unieran.
Y una vez separados, el ego y la soberbia de varios les impediría darse cuenta de lo importante que es volverse a agrupar , y se ocuparían solo de culpar a los otros por no escucharlos a ellos.

Voltron quedaría inutilizado, no tendría capacidad para hacer ni el más mínimo de los esfuerzos y lentamente dejaría de exisitir.

“¿Pero de qué estás hablando Efraín? ¿En verdad nos estás contando una caricatura?” Algunos se estarán preguntando, pero…

¿A poco no es justo esto lo que vemos que pasa con más frecuencia que no en todas las organizaciones?

Empleados que creen ser los poseedores de la verdad absoluta predicando día con día que ellos saben justo lo que su organización necesita para ser mejor, actuando por separado tratando de lucir más que su equipo, mientras los catalizadores de la empresa, los gerentes y directores de las diferentes áreas, quienes pueden potencializar las habilidades de sus equipos, permanecer inmóviles sin tomar decisión alguna  para no arriesgar quedar mal ante la cabeza que no termina de tomar la decisión del camino que hay que seguir.

¿Lo ven? Pies y brazos queriendo ir en distintas direcciones y torso y cabeza sin tomar una decisión.

Visto así, sí que resulta ser mucho más importante que recordar tan solo una caricatura ¿no?